Luis Oldemar Guerra
“Retos de la Educación Panameña”, fue el tema que desarrollo la magistra Zonia Gallardo de Smith, viceministra Académica de Educación, en el marco de los 50 años de vida del Instituto Centroamericano de Administración y Supervisión de la Educación (Icase) de la Universidad de Panamá (UP). La viceministra destacó que, hay una gran debilidad porque, en la actualidad, hay un número plural, que fungen como directores a través de una estructura legal que es el artículo 257 de la Ley 47 de 1946, Orgánica de Educación y mucha de la problemática que existe es que se debe reforzar el liderazgo de ellos.
Agregó que con los cambios que se están generando, a nivel mundial, de ciencia y tecnología y que se pretende consolidar, está es un área fundamental en el campo de la administración y la supervisión educativa, y el otro aspecto es la evaluación. Los retos de la educación panameña, en el marco del contexto, la pobreza y la pobreza extrema, se concentran en las áreas rurales y particularmente, en las áreas indígenas, y los esfuerzos están dirigidos a reforzar ese sector y, en ese sentido, se está trabajando con el proyecto denominado Colmena, con la participación e interacción de las diferentes instituciones del Estado.
Por otro lado, la viceministra Académica comentó que la pobreza urbana, que, en cifras absolutas, alcanza niveles preocupantes, mayores a los de las áreas rurales e indígenas, pero la diferencia en ello estrila, en que mientras la pobreza urbana es básicamente pobreza de ingresos, la pobreza rural e indígena, presenta carencias que comprometen la supervivencia humana, e impacta con mayor relevancia. El combate a la pobreza y la desigualdad debe ser el norte, de tal manera que implica dotar al país de un sistema educativo eficaz, eficiente, de calidad en valores y para la vida, que dignifique en primer lugar al docente, si anhelamos con calidad de la educación, debemos contar con calidad del docente, que genere profesionales, mano de obra calificada y, sobre todo, prepararlos para el trabajo, el espíritu emprendedor, y que sea capaz de generar sus propios proyectos de vida, argumentó.
Aseveró que la Nación que hay que construir deberá sustentarse en la equidad y el desarrollo humano, mejorando la calidad de vida de todos los panameños, y panameñas, para lograr una nación física y moralmente saludable, con base en el principio fundamental de que el más valioso recurso es el hombre, quien así mismo ha de ser protagonista y beneficiario del desarrollo nacional.
En un mundo globalizado, la competitividad panameña se orientará precisamente en la capacidad nacional para generar, difundir, transferir y aplicar conocimiento en nuestra fuerza laboral. De igual manera, formar y desarrollar la fuerza trabajadora y profesional panameña idónea para estos fines, exige de todos los sectores una verdadera transformación educativa y cultural, tanto en el sistema educativo formal, como en diversos programas de formación profesional, no formales en los diversos ambientes laborales, dijo Gallardo de Smith. Según la autoridad, no hay tarea política más noble, ni más importante, ni socialmente más urgente que es transformar la educación del país.
La buena educación libera de la pobreza, eleva un país y mantiene la paz social. La desigualdad genera atraso y violencia. Una buena educación nivela oportunidades y nos hace más iguales sin que sacrifiquemos nuestra diversidad. A su vez, el doctor Eduardo Flores Castro, rector de la UP, expresó que la institución tiene la mejor voluntad, de colaborar con todos los planes de modernización de la educación, que proponga el gobierno; nosotros estamos anuentes a poder sentarnos para colaborar, por ejemplo, en el programa de equiparación de experiencia con títulos académicos, la universidad lo que quiere es ayudar a aquellos que no tengan títulos académicos.