Luis Oldemar Guerra/Periodista-Imagen

Alineados con el concepto de la asignatura Protección Internacional Humanitaria que se estudia en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Facultad de Administración Pública, estudiantes de la Universidad de Panamá visitaron un albergue de migrantes extranjeros que ya fue cerrado. El refugio estaba ubicado a un costado de la Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad (Faeco).
Pese a que los alumnos no lograron ingresar al refugio, la profesora Deyanira Pino, quien imparte el mencionado curso, estimó que desde afuera se observaba lo que se vivía en los alrededores del albergue -se percibían muchas necesidades-. El inconveniente no impidió que el numeroso grupo de educandos universitarios entregara artículos de primera necesidad a migrantes venezolanos.
La experiencia personal y colectiva de los educandos, mediante el contacto con imigrantes, forma parte de la orientación didáctica, amplía Pino, en relación con la visita.
La estudiante Gloria González, de III año diurno, se mostró interesada en conocer la condición de salud de los migrantes debido a que llegan por la Selva de Darién. Particularmente, según expresó, porque se presentan diversas enfermedades.
Otra alumna de la UP, Juliana Medina, sostuvo que como salón fue beneficioso ver cómo viven los migrantes, cuáles son las condiciones y la calidad de vida que atraviesan.
Personal del Servicio Nacional de Migración informó al equipo del Semanario La Universidad, que estuvo en el lugar, que en el albergue se encontraban 600 migrantes venezolanos, aproximadamente.
De acuerdo con la información suministrada, la Iglesia Adventista donaba 400 platos de comida al día. El resto de la comida lo aportaba la iglesia católica, de lunes a viernes. Los fines de semana la dádiva la materializaban personas de la sociedad civil y residentes venezolanos radicados en el país.
El refugio disponía de una ambulancia para casos de emergencia.
Un agente de Migración dio a conocer que los niños recibían atención del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Cruz Roja de Panamá. Confirmó que en ocasiones durante las tardes se habilitaba un lugar donde a los menores se les ofrecía un rato de esparcimiento y se les brindaba una merienda.
Respecto al problema migratorio, la directora General del Servicio Nacional de Migración, Samira Gozaine, ha revelado públicamente que hasta el 22 de noviembre 4 mil migrantes de nacionalidad venezolana han sido repatriados.
La acción se ha llevado a cabo mediante la realización de 16 vuelos humanitarios, aproximadamente.
Asimismo, la funcionara manifestó que Panamá ha sostenido reuniones con autoridades de Costa Rica, y Colombia en referencia a que en esta temporada pueda incrementarse el número de personas en tránsito.
En el encuentro internacional cada país aceptó la corresponsabilidad de hacerse cargo de los ciudadanos venezolanos que se encuentran dentro de sus fronteras para hacer las repatriaciones voluntarias.