Luis O. Guerra/Carlos I. Caballero/periodistas*Foto: Ian M. Arcia /Carlos Caballero/Luis Guerra

Hay que recordar que cuando se ingieren medicamentos se trata de sustancias extrañas que ingresan a nuestro cuerpo, es decir, que no producimos. Así se expresó la decana de la Facultad de Farmacia, Rosa Buitrago del Rosal, al ser consultada sobre el uso y combinación de medicamentos.
La especialista aclara que el cuerpo puede reaccionar de diferentes formas, como acostumbrarse a la presencia de la sustancia medicada y requerir un aumento de las dosis.
Explica que hay medicinas que tienen ciertas propiedades que generan reacciones alérgicas. Como ejemplo, menciona a los antibióticos tipo penicilina y recuerda que hay personas que son alérgicas a esa sustancia. La facultativa amplía el concepto explicando que hay quienes no siempre fueron susceptibles a determinado fármaco.

Buitrago del Rosal de forma didáctica explica que para que se desarrolle una reacción alérgica tiene que haber una exposición a una sustancia extraña, conocida con el nombre de antígeno. Asegura que ante la presencia de esa sustancia el sistema inmune produce anticuerpos. La próxima vez que el cuerpo se vea enfrentado a esa misma sustancia, los anticuerpos provocarán reacciones en las células que se pueden manifestar mediante síntomas como picazón, ronchas, enrojecimiento, edema -hinchazón- de las vías respiratorias. Hay reacciones más graves como las anafilaxias, muy comunes con las picaduras de abejas y otras sustancias.
La farmacóloga alerta a que el paciente que haya presentado una reacción alérgica debe reportarlo al médico. Asimismo, tener en cuenta que la reacción puede volver a presentarse e incluso resultar más intensa. Ante tal escenario la persona debe descartar el uso de esa medicina.
Aclara que afortunadamente hay alternativas. Por ejemplo, a los alérgicos a la penicilina se les puede medicar azitromicina.

La doctora Ivonne Torres Atencio, directora del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina, advierte que es un peligro automedicarse debido al riesgo que representa para la salud.
Agrega que las enfermedades no transmisibles como la diabetes y la hipertensión van en aumento. Sin embargo, un número importante de la población se automedica debido a que ignoran lo que padece.
Torres Atencio explica que existen medicamentos que interactúan y no causan ningún efecto. Menciona que los antibióticos tipo tetraciclina al combinarse con suplementos de calcio forman una mezcla que no puede ser absorbida. Esto significa que finalmente el antibiótico no hace efecto. Otro ejemplo es la combinación entre suplementos preparados a base de calcio y los medicamentos recetados para la acidez gástrica. Sostiene que al combinarse con el calcio inhabilita la efectividad del antiácido. El término es conocido como interacción medicamentosa o interacción fármaco fármaco.
Aclara que la tetraciclina no debe ingerirse con leche porque necesita el ambiente ácido que hay en el estómago para ser absorbida. Un ejemplo, sería tomar una medicina para tratar alguna infección. En este caso el medicamento no tendría ningún efecto.
Medicamentos como el metronidazol utilizados para controlar la amebiasis, o infección por amebas, no puede ser combinado con bebidas alcohólicas porque produce una reacción alérgica conocida como efecto antabuse.
Dicho efecto causa enrojecimiento en la persona, náuseas, vómitos, y en la mayoría de los casos, el paciente debe ser llevado a un cuarto de urgencias.
La hormona que ingieren quienes padecen de tiroides solo puede ingerirse con agua, ya que, al combinarla con alimentos, interaccionan y no permiten que se absorba.
Al desconocer las advertencias y mezclar una medicina con alimentos, el paciente tiende a pensar que el fármaco no funciona. Por ello, la especialista recuerda que la empresa farmacéutica, fabricante del medicamento, incorpora información con las indicaciones de cómo debe ser ingerido.
La doctora también alerta en torno a que se debe tener cuidado con los populares jarabes conocidos como elixires, debido a su compuesto constituido por alcohol. También, son causa de intoxicación si la persona se encuentra en tratamiento por amebas.
La polifarmacia o ingesta de 5 o más medicamentos suele ser una práctica común entre los adultos mayores. En algunos casos suelen darse efectos adversos. La académica cita como ejemplo el caso de un adulto mayor que atraviese por un tratamiento con anticoagulante, y por tener mucho dolor, ingiera aspirina o ibuprofeno que son antiinflamatorios.
Esta combinación puede producir una hemorragia al aumentar la concentración de anticoagulantes en la sangre. Con elevadas concentraciones de anticoagulantes la nariz puede sangrar, además se producen hematomas, y en otros casos se presenta sangre en la orina y en las excretas.
Ivonne Torres recomienda que las personas se informen sobre los medicamentos que consumen para evitar situaciones que añadan otros problemas a los que ya padecen.