Universitarios opinan sobre la segunda vuelta electoral

Vie, 17/05/2024 - 20:43
Autor:

Carlos Iván Caballero G. /Periodista * Foto: Ian M. Arcia L.

Tribunal Electoral de Panamá
Tribunal Electoral de Panamá 

Más de media docena de países en Latinoamérica practica la segunda vuelta electoral para determinar quién ocupará la Presidencia. Cercanos al istmo, están Colombia y Costa Rica.

En Panamá, un bajo porcentaje de votos no constituye un obstáculo para que un candidato presidencial arribe al Palacio de las Garzas. En países como Costa Rica y Colombia, los votos deben superar el 40 y 50 por ciento, respectivamente.

En la Universidad de Panamá, profesores de diversas facultades dieron su punto de vista sobre un tema que genera discusión.

Anayansi Turner, profesora de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho y Ciencias Política, manifiesta que la democracia se concibe bajo la idea de que el aspirante a la silla presidencial debe surgir como ganador por la voluntad mayoritaria expresada por el pueblo en las urnas. Con excepción del exmandatario Ricardo Martinelli, quien ganó con el 60% de los votos, el resto ha triunfado con menos de la mitad.

Turner detalla que la segunda vuelta es necesaria porque da legitimidad al Gobierno que asume el cargo con el apoyo mayoritario de los votantes. Sostiene que el poder popular abre un camino importante para que el proceso de la gobernabilidad no tenga tantos baches, como los que presentan los gobiernos elegidos con bajos porcentajes.

público votante
Entendidos de la UP aseguran que la segunda vuelta electoral es necesaria porque la mayoría de los votantes elegiría al gobernante. https://rb.gy/1aqao9

Según el Centro de Investigaciones Jurídicas de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Ernesto Pérez Balladares ganó con el 33.3%, Mireya Moscoso con el 44.8%, Martín Torrijos alcanzó el 47.4%, Juan Carlos Varela, 39.1%; Laurentino Cortizo 33.4% y José Raúl Mulino obtuvo el triunfo con el 34.2% de los votantes. Al momento de redactar esta información la página web del Tribunal Electoral se mantenía fuera de línea.

El director del centro de investigaciones citado, Aresio Valiente López, sostiene que no puede haber segunda vuelta hasta modificar la Constitución y el Código Electoral.

Aclara que, sin embargo, la democracia, conocida como la voluntad de la mayoría del pueblo, queda de lado. Las recientes elecciones no expresan la voluntad mayoritaria. Es decir, un grupo reducido, 34%, determinó quién sería el nuevo presidente de la República. El catedrático apunta a que cerca de un 66% de los panameños no estuvo a favor.

Manifiesta que es necesario que se realicen reformas o se construya una nueva Constitución que incluya que el Presidente debe ser elegido por la mayoría de los votantes. La segunda vuelta brinda credibilidad a la figura del gobernante, al gobierno por conformarse, y al propio sistema electoral.

Ríos Valdez, profesor de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho, coincide con Valiente López en la necesidad de reformar la Constitución antes de establecer la segunda vuelta. Quien gane las elecciones en una segunda intensión reflejará un alto porcentaje de votantes que le permitiría disponer de una institucionalidad más fuerte. Los electos por la minoría se han constituido en gobiernos precarios; el resultado se observa durante el ejercicio de la gestión.

Para Samuel Prado Franco, profesor investigador en Filosofía y Ciencias Políticas del Instituto de Investigaciones Históricas, es preocupante el resultado que arrojaron las recientes elecciones.

Como referencia histórica recuerda lo ocurrido después de la invasión de EU a Panamá, desde entonces los presidentes han ganado el cargo con un diminuto porcentaje. Plantear la segunda vuelta garantiza que el Presidente electo gane con el mayor grado de representatividad ciudadana.

El doctor Paul Córdoba, profesor de Sociología e investigador del Instituto de Estudios Nacionales (Iden), piensa que el pueblo es consciente de que en una elección la participación mayoritaria establece la democracia.

Añade que la segunda vuelta es una necesidad y que el Gobierno entrante debe establecer alternativas para que la opción se convierta en realidad. De esta forma, la representación ciudadana será más amplia y el elegido asumirá el cargo con un alto porcentaje de aceptación.