Carlos Iván Caballero G. /Periodista * Fotos: Ian M. Arcia L.
Los hallazgos demostraron que los ríos están bajo una fuerte presión antropogénica -humana- y, por lo tanto, se necesitan acciones urgentes para disminuir sus niveles de contaminación. Los químicos esparcidos como contaminantes no son prohibidos por la legislación nacional.
Investigadores de la Universidad de Panamá realizaron un estudio con el objeto de determinar el nivel de calidad que presenta el agua en varios ríos de la ciudad. Especialmente, en relación con su ecotoxicología -presencia de compuestos tóxicos-. La investigación incluyó las aguas de los diferentes afluentes.
El análisis efectuado tomó como epicentro los ríos Matasnillo, Curundú, Tocumen y Tapia, donde provisionalmente se identificaron 68 contaminantes emergentes, en inglés -Contaminants of Emerging Concern (CEC)-, derivados de productos farmacéuticos y metabolitos (sustancias producidas por el cuerpo para descomponer alimentos, medicamentos o químicos), pesticidas y otros productos químicos industriales. Para el estudio fueron empleados embriones del denominado pez cebra combinados con cromatografía líquida (técnica analítica de separación de distintos componentes) y espectrometría de masas de alta resolución (técnica que permite la medición de masas). La metodología fue utilizada para detectar contaminantes de preocupación emergente (CEC), utilizando una colección de más de 3 mil 200 productos químicos.
Cuando los embriones se incubaron con muestras de aguas contaminadas de los ríos, la mortalidad aumentó de forma significativa. Los hallazgos demostraron que los ríos están bajo una fuerte presión antropogénica -humana- y, por lo tanto, se necesitan acciones urgentes de manejo para disminuir sus niveles de contaminación.
El estudio respalda el uso del bioensayo de embriones de pez cebra como un enfoque rápido y de alto rendimiento para detectar la toxicidad en muestras de agua. Además, destaca las ventajas de combinar ensayos ecotoxicológicos con espectrometría de masas de alta resolución para acelerar la evaluación del estado ecotoxicológico de los cuerpos de agua.

En la investigación participaron Estibali Wilkie, bióloga e investigadora de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología (Facinet), Verónica Castro, Raquel Chávez, Miguel Espinosa, Rosario Rodil, José Quintana María Vieira y Miguel Santos.
Segun Wilkie los contaminantes -químicos- se encuentran en pesticidas, fármacos, perfumes, cremas para la piel, analgésicos, antibióticos, antivirales y antihipertensivos y productos utilizados en las actividades agrícolas y ganaderas. Estas sustancias llegan a los ríos, quebradas y riachuelos a través de aguas residuales debido a las precipitaciones lluviosas. Las sustancias se han detectado en las aguas que se encuentran en la superficie de la tierra y en las aguas subterráneas.
En relación con los residuos de medicamentos en el agua, la bióloga manifesta que gran parte de la población es hipertensa y al desechar las sustancias a través de la orina y heces fecales, estas se integran a los ríos y hasta pasan a las plantas potabilizadoras y de allí a las mesas. Los químicos esparcidos como contaminantes no son prohibidos por la legislación nacional, por tal motivo no son monitoreados y regulados en las aguas.
Para Wilkie, las plantas de tratamiento de aguas residuales no cuentan con los mecanismos para eliminar este tipo de contaminantes. Amplía la información señalando que no hay controles y debido a esta situación, existe un grave problema al cual el Gobierno no ha prestado atención.