Redacción /Fotos Archivo
Hasta hace poco, Luis Oldemar Guerra Ponce, después de ser sorprendido por un paro cardiorrespiratorio, formó parte de la Universidad de Panamá como servidor público administrativo.
Trabajó como periodista en el Semanario La Universidad en 2 períodos. El primero transcurrió durante el ciclo 2011 y el segundo, de 2013 a 2025.
Obtuvo la licenciatura en Periodismo de la Facultad de Comunicación Social de esta universidad. Y, de la Universidad Tecnológica, un Postgrado en Alta Gerencia.
Laboró en los diarios El Siglo y La Estrella de Panamá.
“Como una máquina de hacer noticia”, así lo describe uno de sus jefes, el periodista James Aparicio, quien fue director del diario La Estrella de Panamá.
De acuerdo con el director del semanario, el también periodista y profesor universitario, Abdel Fuentes, Luis siempre rebasó lo mínimo que produce cualquier periodista en un medio de comunicación. Daba más de la milla extra. Y, fue constante en destacar como un trabajador respetuoso de sus compañeros y superiores.

Testimonios de sus compañeros
Gregorio de Gracia
El 5 de marzo , a las 7:00 de la noche, recibí la trágica noticia del deceso del colega y compañero de mil batallas, Luis Oldemar Guerra, profesional de la pluma, quien por muchos años laboró en la radio y la prensa escrita.
Te fuiste amigo y compañero, pero reconozco públicamente que te destacaste por ser un hombre abnegado, entusiasta, que sentía pasión y vocación por el periodismo.
Fueron muchos años de labor juntos en el Semanario La Universidad, nos dejas un gran vacío, ya que fuiste uno de los pilares sólidos de este medio digital.
Con un dolor en mi corazón y con lágrimas en mis ojos, siempre te recordaré “Luisinho”, como siempre te llamé. Te nos adelantaste, pero siempre vivirás en la mente y el corazón de tus compañeros de equipo, tanto del semanario como de otras unidades.
Que Dios te tenga en la gloria Luisinho
Carmen Guevara C.
No estábamos preparados para recibir una noticia tan triste de la pronta partida a la casa del Padre de nuestro compañero y amigo Luis.
Gracias por haber sido un gran compañero de trabajo, pero, sobre todo, un gran amigo. Solo me queda orar mucho por ti, para que los ángeles te ayuden en tu tránsito hacia la vida eterna.
Tantos recuerdos lindos compartidos durante casi 13 años de convivencia. La pasión por el periodismo era lo que más amaba, sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción del deber cumplido, era lo que te hacía feliz.
Compartíamos muchas cosas en común, pero a destacar, las visitas a la Basílica de Don Bosco. A la salida del templo, mirar los diferentes puestos de buhonería y comprar algún recuerdito para traer a los amigos.
Como pasar por alto, las largas caminatas por la Central hasta llegar a la bajada de Salsipuedes, en busca de algún vestido típico, hasta atrevernos a cruzar la calle, y visitar el Barrio Chino, en busca de una esencia, -porque otras de tus pasiones era la cocina-.
Amigo Lucho "gracias por cada momento compartido, por cada sonrisa y cada aprendizaje. Me quedo con grandes recuerdos contigo".
Jenny Robles
Con profundo respeto y cariño quiero rendir homenaje a nuestro gran amigo y colega, Luis Guerra. Un periodista de alma jovial, una persona admirable y un compañero invaluable. Luis dejó una huella imborrable en todos quienes tuvimos la fortuna de compartir momentos con él.
Luis era un ser humano excepcional, cuya calidez y humanidad se reflejaban en cada gesto. Siempre me sorprendía con grandes detalles que nacían de su generosidad y cariño por mí. Aunque tenía sus momentos de enojo –como cualquier ser humano–, su sonrisa permanente iluminaba los días y llenaba el ambiente de buena energía.
Siempre lucía impecable, con vestimentas elegantes que reflejaban la importancia de los eventos que cubría con dedicación en la Universidad de Panamá. Disfrutaba ser reconocido por su porte, estilo, presencia y profesionalismo. Más allá de su labor, me ofrecía siempre excelentes consejos, convirtiéndose en una guía y apoyo para muchos de nosotros.
Fue un periodista brillante, también un amigo querido por todos en esta unidad. Aunque, físicamente ya no está con nosotros, su recuerdo permanecerá vivo en los corazones de quienes compartimos tantos buenos momentos a su lado. Hoy celebramos su legado y la alegría que nos dejó.

Omar Joseph
Hoy, con profundo pesar, despedimos a un querido compañero y colega, cuyo nombre quedará grabado en la memoria de todos aquellos que tuvimos el privilegio de compartir con él, nos deja un vacío irreparable en nuestras filas, pero también, un legado imborrable de profesionalismo, ética, compromiso con la verdad. Fue una persona íntegra y dedicada, pues, un buen periodista es aquel que informa, educa y, sobre todo, defiende valores democráticos y de justicia social.
Su perfil casi altruista miraba más como relacionista público, los eventos institucionales, siempre buscando lo positivo para hacer noticia. Su generosidad al compartir su experiencia dejó una huella revestida de amabilidad, franqueza para todos los que le conocimos.
En este momento de dolor, extendemos nuestras más sinceras condolencias a su familia, amigos y seres queridos. Sabemos que ninguna palabra puede aliviar el peso de esta pérdida, pero esperamos que encuentren consuelo en el reconocimiento de una vida bien vivida y el impacto duradero de su pasar por esta tierra.
Marissa Maldonado
Conocí a Luis cuando fui a hacer la prueba escrita que realizan los administrativos para entrar a la Universidad de Panamá. Desde ese día hicimos buena química. Tengo muchos recuerdos bonitos con él, siempre fue una persona muy atenta y detallista, en mis momentos más difíciles siempre me tendió la mano como un verdadero amigo. Como profesional, siempre estuvo comprometido con el semanario, pues, amaba ser periodista. Siempre se caracterizó por ser un periodista entregado a su profesión.
Teníamos muchas cosas en común, por ejemplo, ambos éramos contemporáneos del mismo año, solo nos separaba una semana de nacimiento. Me decía que era su Kimosabi –amiga-, hermana de otra madre y una de las pocas personas con las que tenía algo en conmigo
Me quedo con los buenos recuerdos de Lucho, su don de gente y carisma que lo hacían ser querido por muchos.
Una anécdota con Lucho fue cuando me acompañó a visitar a mi mamá, a ella le cayó muy bien, me dijo, se ve que ese muchacho es buena persona, muy respetuoso y educado: valores que hoy en día pocos tienen.
Solo me queda recordarte con lo que viví contigo Lucho, hasta pronto…
Carlos Iván Caballero G.
Un hombre comprometido con el trabajo, sencillo, amable y de buen gusto. Es así como puedo describir a Luis Oldemar Guerra.
Cuando entré a la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá, conocí a Luis. Incluso, dimos algunas materias juntos. Años más tarde, lo encontré en el campo profesional trabajando para la prensa escrita y finalmente coincidimos en el Semanario La Universidad.
Tengo que confesar que para mejorar la calidad del género entrevista estudié algunas notas realizadas por Luis. No tienen idea de cuánto me ayudaron.
Hace algunos años, cuando perdí a uno de mis hermanos, Lucho se encontraba junto mí. Recuerdo que me preguntó ¿qué pasó? y al darse cuenta de lo sucedido la primera palmada de solidaridad la recibí de su mano, de inmediato me ofreció su apoyo.
Es dura tu partida y en el semanario dejas un enorme y ancho vacío.
Gracias Lucho.
Jorge De La Cruz
Luis fue un gran amigo y un gran compañero “Lucho cartucho o nada”, como le decíamos y él me decía “Sardi Mar, Rica y apretadita”.
Aprendí mucho de tu humildad, energía y amor a tu trabajo, lamento que te hayas ido, pero dejaste un gran legado, no es un adiós, sino un hasta luego. Que Dios te tenga en la gloria y al lado de tus padres que están en el cielo.