“Riqueza o pobreza: Redimensionando la felicidad”

Dom, 31/03/2019 - 23:01
Autor:

Mgter. Orlando A. Moscoso F. (Psicólogo)/ El autor es profesor de la Universidad de Panamá.

 

“No es más rico el que más tiene, sino el que más da” Los conceptos de riqueza y felicidad generalmente están asociados a la posesión de grandes sumas de dinero y de bienes materiales. Preguntémonos: ¿La felicidad depende de la acumulación de riquezas materiales? Le pregunté a un amigo si era feliz y me respondió: “extremadamente feliz”. Y yo le cuestioné: ¿cómo puedes ser tan feliz si eres pobre, con escasos recursos económicos para satisfacer tus necesidades básicas y las de tu familia? Me respondió que él no era pobre, que la pobreza no se refiere solo a lo material, sino también a lo espiritual.

Agregó: “soy rico, quizás millonario”. Rico, porque tengo una familia en la cual soy feliz; amigos que me quieren y me respetan; compañeros de trabajo que me valoran por lo que soy y no por lo que tengo. Millonario porque tengo una conciencia limpia, sin temor de ser señalado por inmoral o corrupto. Otro amigo me confesó: “Soy infeliz”. ¿Cómo es posible?, le pregunté; si lo tienes todo: familia, una buena casa, tres carros, buen salario, una finca. Casi llorando, me respondió: “pero aun así, soy infeliz. En casa, aun estando acompañado, me siento solo; mis amigos solo me buscan cuando me necesitan”. Entonces, debemos preguntarnos: ¿cuál es la verdadera riqueza? Y, en consecuencia, ¿cuál es la principal fuente de felicidad? Mario Moreno “Cantinflas”, dijo: “La primera obligación del ser humano es ser feliz y la segunda hacer felices a los demás”. José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay, señala que estamos viviendo en una sociedad extremadamente consumista, en la cual el negocio está por encima de las personas…”Hay que tener tiempo para los afectos, ahí está la felicidad…no hay supermercado para comprar vida…”, puntualizó Mujica.

Nos estamos deshumanizando, quizás cosificando, porque todavía hay quienes piensan y aseveran que “tú vales por lo que tienes y no por lo que eres”. Si así fuera, una persona rica sería altamente valiosa, aunque no posea valores como la honestidad, el respeto y la responsabilidad. Por otro lado, una persona pobre, aunque posea todas estas cualidades, no valdría nada. Deberíamos buscar la riqueza y la felicidad que existe dentro de nosotros y de las personas que nos rodean. “Es mejor disfrutar mucho de lo poco que tenemos que poco de lo mucho que podamos tener”