Mis 25 años de labores en el Icase

Lun, 23/09/2019 - 18:50
Autor:

Manuel De Jesús Cedeño

 

 

Fue en octubre 1993, cuando inicié mis labores en este prestigioso Instituto, dirigido en ese entonces por el Mgter. Néstor Porcell y la Mgter. Delva Batista de Chamber, secretaria Administrativa, durante la rectoría del Dr. Carlos Iván Zuñiga.

Para mi representaba una nueva experiencia, pues, venía de laborar en la empresa privada donde el jefe era el dueño. Entraba a un sistema totalmente desconocido, en el que los jefes son designados por el rector, y en el que se respiraban aires de mucho trabajo, para mí. Pero, el comienzo no fue así, pues durante dos semanas casi no hice nada, cosa a lo que no estaba acostumbrado por mi experiencia en la empresa privada donde se trabaja desde el comienzo y la permanencia la determinan la productividad y el rendimiento.

Poco a poco, fueron creciendo las actividades que se me encomendaban, no precisamente aquellas que debería atender en el puesto para el cual concursé; operador de equipo en el Taller de Reproducciones del ICASE. Así, por mis conocimientos sobre el manejo de la computadora se me asignó la tarea de elaborar el inventario del almacén y como enlace con Bienes Patrimoniales, luego fui auxiliar de mi compañera Griselda de Tercero, con quien aprendí mucho sobre diseño gráfico, diagramación y levantado de textos, portadas de documentos y certificados de participación en las actividades del Instituto, tarea que aún realizo. Todo esto sirvió para que lograra una reclasificación en el puesto de trabajo, ahora como operador de computadora.

Considero que todo este largo período, desde mi ingreso hasta la fecha, me sirvió mucho para mi crecimiento personal y laboral. El trabajo en el ICASE va mucho más allá del mero cumplimiento de las tareas que aparecen en el manual de descripción de cargos.

En este cuarto de siglo, trabajé con muchas personas, profesores y personal administrativo, al igual que pude compartir con profesores y maestros que han participado en las actividades que ha desarrollado el ICASE, y de quienes puedo decir que aprendí y desarrollé un sentido de pertenencia institucional muy fuerte que me hace sentir orgulloso de laborar aquí y, sobre todo, tener más confianza en mis propias capacidades.

No todo fue fácil, pues en estos veinticinco años me correspondió vivir también momentos de crisis institucional, a las que a pesar de distintas circunstancias que incluso debilitaron la imagen del Instituto, este sobrevive y siento que se ha retomado el camino de hacerse presente con fuerza, no solo en el ámbito de la Universidad de Panamá, sino también dentro y fuera del país.