Lourdes Candanedo Avilés/El autor es docente universitario de Psicopedagogía
Una vez leído algunos documentos, como también haber participado en seminarios, diplomados, conferencias y otros, no puedo pasar por alto algunas ideas referentes al papel del docente en esta nueva disciplina como es la neurociencias. La neurociencia parte de diferentes descubrimientos que aporta el conocimiento del cerebro. Con ellas podemos conocer más sobre nuestro cerebro y la influencia que tiene en el proceso enseñanza-aprendizaje. La neurociencia ha llegado para quedarse y hay una estrecha relación con el comportamiento, el cómo aprende el ser humano y los elementos que entran en juego en el aprendizaje como son las emociones, la comunicación asertiva, la atención, entre otros. Al inicio de las investigaciones, en el proceso cognitivo no se tomaban en cuenta las emociones, ahora la neurociencias nos plantean que se complementan de manera directa.
En el campo educativo es fundamental el dominio y manejo de las emociones, pues en este proceso de enseñanza se estimula el deseo de aprender. Hablando más de acerca de las emociones, Maturana (1991) señala que las emociones están presentes en todas las acciones de nuestra vida y se les conoce como estados afectivos del ser humano, ya que son manifestados a través del comportamiento y las actitudes. La neurociencia destaca, también, que la inteligencia emocional es un elemento inevitable que no puede faltar en el acto pedagógico. Humberto Maturana (1999) señala más profundamente lo que significan las emociones en el aprendizaje. Entre más experiencia en la docencia y los conocimientos den las expresiones emocionales, en esa medida estaremos mejor preparados para entender la dinámica que se presenta en el proceso de aprendizaje.
En este sentido, es relevante que el docente por ser el actor principal que enseña una disciplina, observe los estados emocionales que surgen en los estudiantes. De manera que si esas emociones se viven de manera placentera, de la misma manera se sentirán más a gusto, más motivados, más responsables. De lo contrario, responderían con un sentimiento negativo. Es importante resaltar, en el estudio de las emociones, que en el proceso de enseñanza - aprendizaje los estudiantes manifiestan agrado, en algunos casos, por las estrategias didácticas que se aplican, es decir, sienten gusto o desagrado, de allí que se plantea que lo ideal sería llegar a acuerdos con la mayoría. Lo que se desea es que utilicemos la mejor estrategia, como docentes, para lograr el desarrollo pleno de la personalidad del ser humano. Tomando en cuenta estas ideas, se hace necesario que los docentes conozcan, aprecien y corrijan, si eso es lo correcto, en el acto pedagógico, de manera que sirva de reflexión en las situaciones de aprendizaje que se presentan.
Lo importante es que las estrategias que se utilicen sean las más adecuadas y que estén bien vistos por el grupo, puesto que va a tener influencia positiva en el logro de los objetivos que propone el docente, tanto en la vida personal como profesional. Hoy, contamos con seminarios, cursos, jornadas, mesas redondas, conferencias, sobre neurociencias, donde docentes con vastos conocimientos adquiridos, se actualicen y aprovechen para generar nuevas formas de enseñanza que van a favorecer el proceso enseñanza y aprendizaje. Basándonos en los paradigmas que nos presenta la neurociencias considero que la promoción de cursos, documentos y otras actividades serán de gran utilidad para llevar a cabo talleres con nuevas estrategias didácticas, debates, con temas de discusión y, lo esencial, reconocer que el acto pedagógico tiene implicaciones en el presente y futuro de nuestra vida.