Movimientos Antisistémicos en América Latina y el Caribe

Lun, 21/10/2019 - 19:56
Conferencia
Autor:

Luis Oldemar Guerra

 

En el marco del XXIX Congreso Científico Nacional, el Instituto de Estudios Nacionales (Iden), realizó la conferencia magistral “Los Movimientos antisistémicos en América Latina y el Caribe”, disertada por el doctor Carlos Aguirre Rojas, docente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, de la Universidad Autónoma de México. Raíces históricas Un primer rasgo claro de estos nuevos movimientos latinoamericanos genuinamente antisistémicos, se conecta directamente con sus raíces históricas ya mencionadas, que nos remontan a la revolución cultural mundial de 1968. Y ese rasgo es el de estar siempre impregnados de una nueva radicalidad global, la que al haber sido actualizada por los movimientos de 1968, se mantendrá y heredará hasta la actualidad, argumentó el doctor Aguirre.

El expositor indicó que un segundo trazo compartido por todos estos movimientos antisistémicos latinoamericanos, es el de cultivar, defender y mantener una también nueva lógica, anticapitalista y antisistémica radical. Una lógica que remonta, en sus versiones modernas, a la propia herencia de Marx y a las tradiciones del marxismo crítico del siglo XX. Movimiento latinoamericano Como tercer rasgo común a los movimientos latinoamericanos, está la clara ampliación de los sujetos revolucionarios que constituyen su base social de apoyo. Porque después de 1968, y vinculado a la entrada del capitalismo mundial en la etapa de su crisis terminal, se actualiza la vigencia de la tesis de Marx antes mencionada, respecto de la inminencia del triple tránsito que ahora confronta la humanidad entera. En tanto, como cuarto perfil es el de la multiplicación y diversificación de las demandas radicales que ellos enarbolan.

Pues, si los sujetos de la transformación social se multiplican, con ello se pluralizan también sus demandas, las que ya no serán solo e incluso ni siquiera predominantemente de orden económico, o político, sino también demandas estudiantiles, y antirracistas, y contra la discriminación social, o de género, de preferencia sexual, de raza, o pacifistas, o ecologistas, o feministas, o por el derecho a la diferencia, o a la cultura, a la información, a la autonomía, a la educación, o a la salud, etc. Sectores sociales Aguirre Rojas agrega una quinta arista de estos movimientos, es la de que al estar constituidos, en una parte importante de sus bases sociales, por los nuevos sectores sociales de los excluidos, ellos son, por el contrario, movimientos muy inclusivos de todos los sectores sociales y de todos los estratos de las sociedades civiles de sus países respectivos. Al hablar de un sexto trazo, sus características son movimientos que internamente se organizan de modo muy horizontal y, por lo tanto, de modo muy poco jerárquico, rígido y piramidal, creando más bien estructuras de organización muy flexibles, laxas, horizontales y desconcentradas.

Por lo cual, y a diferencia de las estructuras del tipo de organización como partidos, anteriores a 1968, en ellas los liderazgos tienden a ser más colectivos que individuales, pero también más rotativos, efímeros, y sustituibles en cualquier momento. Discursos políticos Un séptimo elemento, es el de los nuevos lenguajes y los nuevos discursos políticos que los caracterizan. Pues lejos del lenguaje de los políticos oficiales, sean de derecha, de centro o de supuesta izquierda, que es siempre un lenguaje acartonado, monótono, vacío, rígido, repetitivo y retórico, resalta por contraste el lenguaje de estos nuevos movimientos, al ser festivo, burlón, jocoso, florido, inventivo y desacralizador (no sagrado). Bases sociales El octavo rasgo, de manera compartida y universal, es el de la peculiar noción de autonomía que ellos sostienen, y por la cual luchan y se desvelan cotidianamente. Pues dado que una parte importante de sus bases sociales son los sectores más excluidos de la sociedad, y dada también su radical postura antisistémica, entonces es comprensible que estos movimientos se confronten radicalmente con sus respectivos gobiernos, pero también y más allá, con sus respectivos Estados. Finalmente, el último trazo, es el de plantarse frente al poder y los poderes de una manera nueva y radical, confrontándolos además de un modo también nuevo y original. Plantean que lo que hace falta es ‘revolucionar el poder desde abajo y a la izquierda’, para eliminar las condiciones mismas que hacen posible la existencia de cualquier relación de poder asimétrico o jerárquico.