Mgter. Juanito Ortega Ríos
Estamos en una época denominada "sociedad del conocimiento o de la información", en la que mediante la internet los facilitadores y participantes pueden acceder al instante a un sinnúmero de páginas con diversos contenidos, cuyo objetivo es facilitar información al investigador para que sea procesada y analizada.
Aprender requiere de disciplina, constancia y dedicación, no se refiere a entrar a un sitio web, leer un libro, revista, artículo o compartir una información, es un proceso que involucra una actitud responsable, crítica y constructiva, que emana de una cultura segmentada en la ética y valores humanos.
Todos los profesores, educadores y/o facilitadores deben estar conscientes que para que exista una verdadera educación, se debe tener como norte el rol que tiene que desempeñar dentro y fuera de las aulas de clases, por ende es el responsable de propiciar en sus participantes el pensamiento crítico y el espíritu emprendedor como parte fundamental de los fines de la educación panameña.
Tomando como referencia las experiencias obtenidas en el transcurrir académico como docente, hemos podido comprobar que el uso de la tecnología bien utilizada facilita el proceso de enseñanza – aprendizaje, pero el facilitador debe ser garante que el participante pueda evidenciar los aprendizajes adquiridos durante el proceso de evaluación, para realizar los ajustes necesarios y obtener los objetivos esperados.
Considerando que la educación es unos de los pilares fundamentales para el progreso y erradicación de la pobreza, somos conscientes que este proceso debe estar encaminado al desarrollo integral del individuo mediante aprendizajes significativos, que puedan ser medibles por medio de indicadores como el emprendimiento, la innovación y su aplicación en ámbito laboral.
Para que el proceso de enseñanza aprendizaje sea eficaz, se requiere de un concepto denominado “responsabilidad”, que conlleva competencias del facilitador para motivar, inspirar y ganar el respeto de sus participantes, mediante actitudes ejemplares que conduzcan a cambios actitudinales dirigidos al fortalecimiento de los valores éticos, el respeto del derecho de autor y al pensamiento crítico e innovador.
En la medida en que todos los actores principales del sistema educativo visualicemos a la educación como un proceso serio, podremos reconocer que los recursos tecnológicos son insumos valiosos, que dependen de una cultura reflexiva que conduzca al análisis exhaustivo de los contenidos accedidos, en tales casos el facilitador debe ser ese agente de cambio que propicie una metodología adecuada, para garantizar resultados óptimos que faciliten la generación de valor.
En la medida que el facilitador conjuntamente con los participantes comprendan que la tecnología es una herramienta indispensable para generar conocimientos, que los trabajos asignados no son para obtener una evaluación sino para reforzar el aprendizaje, estaremos conscientes que la sociedad espera que los egresados de las aulas de clases sean personas competentes; por tal motivo, la tecnología se constituye en un medio que facilita la búsqueda de información, pero no un fin que garantiza la excelencia educativa.