Lic. Omar A. Joseph /Relacionista Publico
Nuestra sociedad con su cultura muy cosmopolita, de espalda a las diferencias sociales motivada por el individualismo y ese muy arraigado juega vivo. “pendejo y distractor” combustible que mueve esa enorme rueda de la desigualdad que, a pasos aparentemente lentos, va rápidamente aplastando los sueños e ilusiones de un país hábilmente adoctrinado. -De esa adoctrinación, hablemos en otro momento- Hoy les planteo, reflexionar sobre ROBAR.
¡No robaras! el séptimo Mandamiento y, del que reflexionaremos tras los escándalos del sobre costos y desmanes gubernamentales. Me traen a la memoria frases de barrios, (como te cojas algo ajeno te quemo las manos) en los cuartos de los que nos hablaba, -Demetrio Herrera Sevillano, Cuartos de la gente pobre y de sus chiquillos descalzos, donde no entra el sol, que el sol es aristocrático- allí los padres que condenan ferozmente el robo, se cree comúnmente en el esfuerzo, el trabajo para seguir adelante. “…Yo le decía que nunca robara nada que le hiciera falta a alguien para comer, y él me hacía caso…” -Los funerales de la Mamá Grande, Gabriel García Márquez- pero la gente está en las calles por que le han robado y tienen hambre. No hay claridad en las compras del gobierno. A ellos se les pide paciencia y solidaridad. La pandemia es la excusa.
No es una lucha de clases, ni mucho menos, pero culturalmente a unos se les enseña a trabajar y a no robar entre otras cosas, a los otros se les enseña hacer empresa, a subir los precios al negociar con el gobierno por “comisión”. A los que son funcionarios de poca monta se les llama coimeros. Pero no es ROBAR. Por allí algún letrado en leyes, vera una interpretación baladí y sustentará que la letra del código penal, no señala que sea un Robo, es púes enriquecimiento ilícito. A los de los cuartos les prohíben llegar con cosas que no sean suyas a casa, a los otros, comprar un ventilador, diez veces más caras, “es un buen negocio” ¿Se nota la diferencia cultural y el cómo se entiende el robo?
Ya es sabido, al que compre en cuarentena una PAHCA, detención preventiva y asoleado en los medios con esposas , a los otros cuyas cuestionadas acciones en las compras y luego renuncian, solo por ejemplo: “un excelente servidor público” ¿es de locos preguntarse por las diferencias? Es cuestión de entender que el robo, es burdo y, el enriquecimiento ilícito, es un negocio que en Panamá es público permitido a una clase. “El conocimiento es poder” Francis Bacon.