Alimentación Emocional y su relación con el Covid-19

Vie, 05/06/2020 - 10:38
Autor:

Yuleidy S. Mendives Sandoval / Estudiante de licenciatura en Psicología

 

Hace unas semanas, el Ministerio de Salud, para contrarrestar el contagio por el Covid-19, ordenó una cuarentena total, es decir, quedarse en casa. Con el pasar de los días, se manifestaba en los diferentes medios de comunicación que la población había tomado diferentes alternativas para sobrellevar el encierro físico, sin embargo, muchos manifestaron que lo más difícil del confinamiento es lidiar con la comida.

Ciertamente, ingerimos alimentos por una necesidad fisiológica, o sea, para saciar el hambre, pero la alimentación emocional que es de quien te hablo es comer a causa de estímulos emocionales y está relacionada con el aburrimiento y las costumbres.

Es importante aclarar que el hambre emocional nunca va a ser satisfecha con comida; por eso, cuando comes no te sientes saciado, es decir, el hambre emocional llega en un momento de forma repentina y desaparece casi instantáneo, por eso, algunas veces abres el refrigerador y no ingieres comida.

Hay una frase que repetimos mucho, “comer es placentero” y esto tiene una función social por eso buscas alimento cuando te sientes solo por lo cual te puedes sentir triste, cansado, enojado, aburrido o culpable y es que el individuo por su naturaleza es un ser social por eso disfrutamos salir a comer con amigos, parejas o bien los famosos almuerzos o cenas de trabajo, ya que muchas veces se cierran importantes negocios e inversiones de esta manera.

Existe una tendencia de que el género femenino es más vulnerable a este tipo de alimentación, sin embargo, hay componentes fisiológicos como en el caso de las mujeres que está involucrado el Sistema Límbico que es el encargado de gestionar las emociones, por esta razón, es que se dice que las mujeres son vulnerables.

En el caso del género masculino está involucrado el córtex prefrontal y este es el encargado de todos los procesos cognitivos como el pensamiento, juicio y planificación entre otros.

Un factor de riesgo en este tipo de alimentación es la alteración en el patrón del sueño, o sea, dormir menos horas (7-8 h/día) y esto tiene efectos en el apetito aumentando la ingesta de alimentos, que trae como consecuencia la obesidad, por lo que algunas personas manifiestan que en esta cuarentena han ganado unos kilos.

La pregunta es ¿Cómo diferenciar la alimentación fisiológica de la emocional?

En mi opinión, la primera es la forma en que se manifiesta el hambre, por ejemplo, en la física aparece gradualmente, mientras que en la emocional aparece de forma repentina. Otra de las maneras para diferenciar es la causa por cual comes, en la fisiológica lo haces por una necesidad y mantenerse en buen estado y la emocional es muy común cuando tienes demasiado estrés, ansiedad o te sientes solo y la ultima la sanción que te deja en la fisiológica genera bienestar y satisfacción mientras que, en la emocional, aparecen sentimientos de culpa y vergüenza.

¿Cómo podemos prevenir el hambre emocional?

  • Tener un control emocional
  • Hacer actividades físicas
  • Crear rutinas que te permitan estar ocupado
  • Mantener el contacto virtual con familiares y amigos, porque no se puede salir por el confinamiento.

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