Eventos climáticos como síntomas de la crisis civilizatoria.

Mié, 18/08/2021 - 04:32
Aaron Bracho
Autor:

Aáron Samuel Bracho Mosquera/El autor es Licenciado en Filosofía e Historia, becario del Programa de Maestría en Ciencias Sociales UP-IDEN-SENACYT

 

Durante todo lo que va del año 2021 la humanidad no solo se ha visto enmarcada en la lucha contra el COVID-19, si no que diferentes países del mundo se han visto afectados tanto por olas de calor, como de frío. Dichas olas son producidas por cambios atmosféricos que inciden en el cambio radical de la temperatura en diferentes partes del mundo, en donde el promedio normal se ve alterado por un incremento drástico de la temperatura ambiente.

Esta alteración climática, no es un hecho aislado, forma parte de los cambios propios del calentamiento global. El deshielo en los polos o derretimiento del permafrost en los ecosistemas de Tundra principalmente en Rusia y Canadá, incide directamente en el incremento de los niveles del mar, así como en las precipitaciones alrededor de todo el mundo.

Ya a inicios de 2021, la tormenta de nieve en Madrid por el paso de la borrasca Filomena advertía de dicha alteración climática. En los últimos días hemos visto en los noticieros diferentes acontecimientos de índole ambiental: incendios en varios países del mundo por las olas de calor, e inundaciones en varios países de Europa, Turquía, Japón y China entre otros.

En Panamá en diversas partes del país durante los últimos meses se han dado inundaciones acompañadas de fuertes brisas a raíz de estas alteraciones climáticas presentadas por estas olas de frío. Cuando la temporada de huracanes común en el Caribe, no tocaba al Istmo centroamericano, vimos en 2020 como afecto toda la costa desde Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Belice y México en la península de Yucatán.

Durante décadas ambientalistas, activistas e intelectuales de todo el mundo han hecho llamados a reducir las emisiones de carbono y de gases de efecto invernadero, los cuales inciden directamente en el deterioro de la capa de Ozono. Sin embargo, la economía global y sus principales industrias tienen su eje principal en el uso de hidrocarburos y derivados, así como combustibles fósiles, la disminución en su uso supone el desarrollo de energías renovables.

El escenario es ya una constante y podría ser peor en unos pocos años, y es muestra de las implicaciones globales de un modelo de economía fundamentado en las entidades corporativas y no en la distribución racional de las riquezas que se extraen de la naturaleza. Nos encontramos así en un momento de la historia de la humanidad en donde confluyen varios fenómenos o situaciones críticas: crisis climática, energética, financiera y alimentaria, dicha confluencia constituye parte de un problema global que debe preocuparnos.

El análisis de los diversos fenómenos globales que ponen en cuestión la pervivencia de la civilización no puede abordarse de forma aislada y unidisciplinaria. El planeta tierra como espacio del hábitat natural de la especie humana, debe ser pensado no solo en el ahora, si no apostar a enfoques económicos de producción que garanticen la sostenibilidad ambiental en el tiempo.