José Vergara /Estudiante de Periodismo
Con la llegada de la pandemia de la Covid-19 la Universidad de Panamá se vio en la necesidad de adelantar los procesos de enseñanza virtual, que ya había aprobado el Consejo Académico del 1 de diciembre de 2015.
En medio de la incertidumbre sanitaria, la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp y otras plataformas como Zoom, Google Meet, Jitsi, Microsoft Teams, se convirtieron en herramientas imprescindibles para las clases en directo.
Es innegable el esfuerzo que ha hecho la Casa de Méndez Pereira y sus distintos centros regionales para adaptarse a la virtualidad y seguir formando profesionales con los más altos estándares de calidad. Sin embargo, este proceso ha puesto en evidencia una marcada desigualdad de género a la hora de acceder a la virtualidad en los centros regionales de Panamá Este (CRUPE) y Darién (CRUD).
En un estudio realizado por el Instituto de Estudios Nacionales (IDEN) de la Universidad de Panamá, se demostró que el 64.4% de estudiantes del género femenino cuenta con acceso limitado para recibir sus clases virtuales, frente a un 47.6% en estudiantes masculinos.
En cuanto a la territorialidad, el estudio reveló que a mayor distancia de la capital y con dirección al este del país, las asimetrías se agudizan entre los estudiantes. El 52.9% de los y las estudiantes del Campus Central tienen acceso adecuado a las aulas virtuales, pero la situación varía para el CRUPE con un 37.8%, frente a solo un 3.0% del CRUD. De estos porcentajes poco menos de la mitad corresponde a estudiantes femeninas, quienes manifiestan tener apenas acceso adecuado a las aulas virtuales.
Para los investigadores y docentes responsables del estudio, Paul Antonio Córdoba Mendoza, Jorge Luis Roquebert León, Víctor Ortiz y Arturo González, la brecha digital de acceso a las clases virtuales entre sexo y zona geográfica es evidente; siendo las estudiantes del sexo femenino las menos favorecidas. Esta situación se agravó durante el confinamiento, por ser las principales cuidadoras del hogar.
Nos abocamos al posible regreso a las clases presenciales, no obstante, estudios como este no deben pasar desapercibidos. Son indicadores obtenidos en circunstancias reales y que deben servir para que la Universidad de Panamá realice las adecuaciones necesarias para garantizar el acceso a la virtualidad en igualdad de condiciones para todos sus estudiantes.