Luis Oldemar Guerra /Periodista
En nuestros días, ejercer una de las profesiones que tuvo sus inicios hace muchos siglos como lo es el periodismo, se ha convertido en un verdadero riesgo y sacrificio para quienes lo realizan de forma objetiva y balanceada, siempre dando lo mejor para su público, quitando a sus familias calidad de vida.
Muchas veces, las personas piensan que el periodista es bochinchoso o desinformador de los hechos, agreden a quienes han elegido una profesión que conlleva consigo retos que, a veces, cuestan la vida de quienes la ejercen.
Digo esto porque, en mi caso, cuando empecé a estudiar periodismo, algunas compañeras de la universidad de mi hermana y conocidos, al informarles que estudiaba esta carrera, enseguida salía esa expresión “Otro bochinchoso más”.
Mi reacción, ante tal aseveración, era decirles a esas personas que estaban equivocados, que por eso estaba estudiando para no ser juzgado como tal, y también recuerdo que, en su momento, se los comenté a algunos de mis profesores y compañeros de clases.
Poco a poco, al ir avanzando en la carrera y tener contacto con compañeros que ya ejercían, pedía orientación.
En mis primeras salidas al medio, recuerdo que me encontré con colegas periodistas que siempre aconsejaban no acostumbrarse a la grabadora, llevar consigo dos bolígrafos y libreta para anotar datos importantes. Que no se debía tener miedo a preguntar y repreguntar cuando la fuente no respondía lo que se quería saber. Enseñanzas que agradezco hoy.
Sobre mi recorrido periodístico podría decir que tengo que dar gracias a Dios por permitirme haber ejercido en prensa, radial, escrita y hasta televisiva, haber servido como periodista en relaciones públicas de un ministerio y hasta organismos internacionales. Son tan diversas y variadas las formas en que se puede transmitir un hecho, teniendo la perspectiva desde donde se labora, pero sin perder el objetivo por el cual estamos, informar.
Algunos de los recuerdos sobre coberturas que se han quedado en mi mente y en mi corazón, conocer premios nobel como Rigoberta Menchú, cubrir siniestros entre ellos uno en Patio Pinel, por el Cementerio Amador; las confrontaciones en la sede del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato) en Balboa, hasta ser parte del grupo de periodistas que fueron prensa durante la JMJ en Panamá, conocer de lo sublime hasta lugares en donde la pobreza apremia, tal cual dice la poesía “Cuartos” de Demetrio Herrera Sevillano.
Se debe recordar que un profesional de la comunicación, un periodista debe ser un conocedor de todo y no dejarse influenciar por quienes ejercen los poderes, investigar porque su deber en todo momento debe ser tal como se nos enseña informar, orientar, educar y que de igual forma se debe tener ética, objetividad e imparcialidad, es el consejo que puedo dar a quienes tienen ganas y deseos de ser parte de esta noble carrera, pero sacrificada.