Mgter. Aarón Samuel Bracho Mosquera, investigador del Instituto de Derechos Humanos, Justicia y Paz de la Universidad de Panamá.
Carlos Iván Caballero G. /Periodista *Texto e Imagen
“La explotación sexual contra la niñez y la adolescencia es un problema de Estado, al que debe encontrarse rápida solución”, manifestó el investigador del Instituto de Derechos Humanos, Justicia y Paz de la Universidad de Panamá, magíster Aaron Samuel Bracho Mosquera.
Por ello, el instituto realizó una reunión con el objetivo de instalar la red académica interinstitucional, encaminada a organizar las mesas de trabajo para el Congreso Nacional Contra la Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes, que se desarrollará en octubre de 2023, dijo.
Para trabajar en el desarrollo de estrategias que sirvan de vehículo para frenar este modo de explotación, se invitó a todas las facultades, e institutos que operan en la UP, explicó el investigador.
La explotación sexual es un tema sensible a la sociedad, sin embargo, las cifras que reportan las instituciones que deben velar por la seguridad, no reflejan los alarmantes niveles en que se encuentran dichos abusos, opinó.
La sociedad no denuncia los hechos, y en otras ocasiones los delitos quedan en el anonimato, porque los afectados carecen de recursos para interponer la denuncia, argumentó.
Bracho enfatizó que la actividad turística es una ventana para la explotación sexual contra la niñez y la adolescencia, puesto que, entre los viajeros existen quienes se dedican a estos negocios.
Manifestó que los grupos vulnerables se encuentran en la comarca Ngäbe-Buglé (Bocas del Toro). Los pederastas operan desde adentro de la etnia.
Muchos de los visitantes al adentrarse en la zona se sienten tentados a solicitar servicios sexuales con niños y adolescentes, manifestó.
Además, por ser un lugar apartado y de extrema pobreza, la explotación sexual se ha convertido en una fuente lucrativa que continúa incrementando las ganancias y extendiendo las redes de corrupción, puntualizó el investigador.