“Operación Causa Justa” 29 años de la Invasión no solicitada

Mié, 12/12/2018 - 17:45
INVASION
Autor:
Luis Guerra

Hace 29 años, nuestro país vivió uno de los peores capítulos de su vida como nación independiente, nos referimos a la “Invasión a Panamá”, por parte del ejército norteamericano, quienes, en la madrugada del 20 de diciembre de 1989, entraron sigilosamente al espacio aéreo panameño, iniciando un bombardeo en las diferentes instancias donde había presencia militar y a la fecha aún se desconoce la cifra total de personas fallecidas y desaparecidas.

Antecedentes: Siendo el año 1989, el gobierno de los Estados Unidos implementa un bloqueo abierto contra Panamá, que ocasionó una crisis económica y provocó el congelamiento de capitales en los bancos para de esa forma evitar fuga de capitales. El “Coloso del Norte”, trató de negociar el retiro del General Manuel Antonio Noriega del poder, pero no tienen resultados. En mayo, se celebran las elecciones generales, en donde los dos candidatos eran el opositor Guillermo Endara Gallimani y Carlos Duque Jaén, respaldado por el Gobierno y el resultado fue el triunfo de Endara, razón por la cual el General Noriega imparte orden al Tribunal Electoral donde se suspenden los comicios electorales. En septiembre, en lugar de asumir la presidencia el vencedor de las elecciones de mayo, es suspendida la Constitución y se designa como encargado del Órgano Ejecutivo al Ingeniero Francisco Rodríguez, allegado al General Noriega. Un hecho que se suscita, el 3 de octubre, es donde las fuerzas rebeldes dirigidas por el mayor Moisés Giroldi Vera, tomaron el Cuartel Central y retuvieron a Noriega. Giroldi, jefe de la compañía de fusileros responsable de la seguridad de la Comandancia, había abortado ya un intento golpista contra Noriega y ello le valió ser ascendido al rango de Mayor, pero su intento por deponer al General Noriega fracasó ante su indecisión por entregarlo al ejército de Estados Unidos que había enviado un helicóptero para tal fin. La situación se tornó más confusa cuando sus compañeros pedían su anuencia para dar muerte a Noriega, lo que dio tiempo para que la rebelión fue sofocada por fuerzas leales a Noriega. El Mayor Giroldi y todos los hombres que lo respaldaron en su acción fueron fusilados por instrucciones directas de Noriega. Para diciembre de 1989, se otorgan poderes especiales al general Noriega por parte de la Asamblea Nacional designándolo como Jefe del Gabinete de Guerra, mientras que declaraba a la República de Panamá en estado de guerra contra los Estados Unidos de América.

Los hechos: La noche del 19 de diciembre, siendo aproximadamente las 11:55 p.m., se escuchan helicópteros que invaden el espacio aéreo panameño, minutos más tarde ya siendo el 20 de diciembre se da el bombardeo por parte del ejército norteamericano, ordenado por el presidente de Estados Unidos George Bush, a las múltiples instalaciones que tenían como objetivo anular, la posible respuesta del ejército panameño; luego llegaría la invasión por parte de unos 26,000 soldados de infantería. Con esta acción, se destruirían aeropuertos y bases militares, como el Aeropuerto de Punta Paìtilla; el Cuartel Central, en el barrio de El Chorrillo; el Cuartel de Tinajitas; el Cuartel de Panamá Viejo; el Cuartel de Los Pumas; la base militar de Río Hato, donde funcionaba el instituto militar Tomás Herrera o la Base Naval de Coco Solo. Para este fin, se utilizó por parte de los EE.UU un armamento de última generación, como los aviones Stealth F-117 o los helicópteros Apache, contra un ejército muy poco equipado. A pesar de la alta tecnología del armamento norteamericano, se produjeron numerosas muertes civiles al ser alcanzados muchos edificios no militares. El barrio de El Chorrillo fue incendiado y masacrado, con el ingreso de los soldados norteamericanos. La operación duró pocos días ante la superioridad del ejército ocupante y la poca resistencia encontrada. Noriega logró escapar y buscó asilo en la Nunciatura Apostólica. Posteriormente, se entregaría a las fuerzas de ocupación y puesto bajo arresto. Guillermo Endara fue nombrado presidente del país en una base militar de EE.UU durante la operación.