La nueva administración de los recursos humanos plantea que es importante desarrollar las habilidades y aptitudes de los colaboradores, que las organizaciones dependen del elemento humano y que la imagen de la organización son sus miembros; por tal motivo es imperante descubrir y desarrollar competencias en nuestro talento humano. Para gestionar personas lo primero que debemos reconocer que son seres humanos, que tienen necesidades, experiencias, conocimientos, que cuentan con talentos para ser creativos; por tal motivo, se deben considerar como socios activos para lograr los objetivos organizacionales. Los supervisores actuales deben ser líderes y no jefes, deben no solamente cumplir con los perfiles del puesto, sino con las competencias necesarias para lograr que su equipo de trabajo se sienta motivado, propiciando un clima de cooperación y respeto, para la consecución de las metas organizacionales. Muchos profesionales consideran que el éxito de supervisar consiste en hacer respetar los reglamentos y aplicar las medidas disciplinarias necesarias, de tal manera, que los colaboradores cumplan con sus tareas y responsabilidades, por el contrario, este tipo de conceptualización mengua la gestión del supervisor y crea un ambiente hostil en el entorno laboral. En la medida que el supervisor considere a sus compañeros de trabajo como activos valiosos, ponga en segundo plano las medidas coercitivas o coactivas y propicie un ambiente de comunicación, compromiso, respeto, reconocimiento y solidaridad, su labor será más exitosa. Cuando el supervisor comprenda que su tarea no consiste en mandar a un grupo de personas, sino que es un aliado estratégico para la consecución de metas y objetivos organizacionales, es cuando entonces se convierte en un facilitador, mediador y solucionador de conflictos, para garantizar que todo su equipo de trabajo se conozca y se empodere del quehacer empresarial. El éxito de la supervisión está en tratar a las personas como seres humanos, reconocer que existen necesidades personales, pero en el campo laboral éstas van dirigidas al aprendizaje, crecimiento y emprendimiento, por tal motivo, el líder debe garantizar que sus colaboradores adquieran las competencias laborales adecuadas, sin descuidar aspectos relacionados con la ética y la moral. La supervisión exitosa es aquella que evoluciona, la que desarrolla competencias, la que asume nuevos roles, la que enfrenta las realidades, la que no se deja influenciar por ambientes tóxicos, es proactiva, realista, optimista, en fin, está dotada de elementos estructurales para aprender y desaprender.
Autor:
Mgter. Juanito Ortega Ríos/El autor es colaborador de la Universidad de Panamá