Carlos Iván Caballero G./Luis O. Guerra /Foto : Ian Arcia y Luis O. Guerra

El 5 de mayo de 2024 habrá Elecciones Generales en el país. Docentes de la Universidad de Panamá que suelen analizar el fenómeno expusieron su punto de vista acerca de las realidades circundantes que se respiran a menos de un año del torneo electoral.
La norma del Tribunal Electoral (TE) en el caso de los candidatos presidenciales independientes, establece que deben presentar una Declaración Jurada de Ingresos y Gastos y la Recolección de Firmas de Respaldo.
El Decreto 29 de 30 de mayo de 2022, que convoca a las Elecciones Generales el 5 de mayo de 2024 y aprueba su reglamentación, señala que del miércoles 1 de junio al domingo 31 de julio de 2022, es el período para presentar las solicitudes de reconocimiento de aspirantes a precandidatos por libre postulación ante la Dirección Nacional de Organización Electoral (DNOE) para el cargo de presidente de la República, y en la Dirección Regional de Organización Electoral correspondiente, para los demás cargos.
El referido decreto establece que del jueves 1 de junio al lunes 31 de julio de 2023, es el período que tienen los partidos políticos para escoger a sus candidatos de elección popular (presidente, alcaldes, diputados y representantes) a través de elecciones primarias.

El profesor emérito de la Facultad de Economía, doctor Juan Jované, proponente de las candidaturas independientes explica que en su momento se intentó abrir una brecha que le diera aire a la democracia, un espacio a personas que quisieran hacer política sana fuera de la partidocracia.
Concluye que ahora puede ser candidato independiente el que hasta ayer era miembro de un partido político. A su entender así empezaron a dañar el asunto, porque personas que hasta un día antes habían militado en un partido, y algunos que incluso no han renunciado a ningún colectivo, ahora son candidatos independientes. Para Jované la partidocracia envolvió las candidaturas independientes.
En el caso de la doctora Anayansi Turner, profesora de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, los candidatos por libre postulación han tenido obstáculos a la hora de recoger firmas, por los problemas técnicos observados en las plataformas del TE y mecanismos digitales habilitados.
Argumenta que esto también pasa por el clientelismo que permea a los políticos y a la sociedad civil. En otras palabras, se trata de una carrera de cuantiosos recursos económicos tal como lo reconoció un magistrado del TE. Amén de que se permitió que inscritos en partidos políticos poderosos pudieran correr por la “libre postulación”, lo cual no debió ser.
El catedrático y abogado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, doctor Miguel Antonio Bernal, sostiene que el clientelismo ha alcanzado unos niveles nunca antes vistos. En su hermenéutica asegura que esto se debe a una legislación electoral que ha sido moldeada particularmente a favor de la partidocracia. Y, por otro lado, para darle legalidad a una serie de vicios electorales que Panamá viene arrastrando desde hace ya más de medio siglo, y que consiste en el comportamiento que tienen las autoridades, no solamente de los órganos Ejecutivo y Legislativo, también bajo el padrinazgo del Órgano Judicial.
Bernal arguye: “Eso nos lleva a concluir que quienes están en una posición favorable de resultado en la elección, llevan una grandísima ventaja frente al resto de los ciudadanos y esto es violatorio de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece que todos tienen derecho a participar en los asuntos públicos y políticos en su país, pero en un plano de igualdad”.
Según Bernal el desprestigio en el que ha caído la libre postulación es evidente. Dice que no cree que esta postulación pueda jugar un papel determinante en las próximas elecciones puesto que van todos divididos, así que eso no va a buen puerto.
José Clemente Lasso, director del Departamento de Sociología de la Facultad de Humanidades, sostiene que desde el punto de vista sociológico se debe observar el profundo interés que los diferentes colectivos políticos comparten con el clientelismo, al igual que gran parte de la sociedad.
Agrega que en Panamá la cultura política deja mucho que desear, es un país con un clientelismo institucionalizado.
Lasso menciona que los partidos mantienen el clientelismo porque saben que es rentable a los propósitos electorales que persiguen, así utilizan al pueblo.
El análisis de Lasso destaca que la sociedad tiene el mismo grado de responsabilidad que los combinados electoreros; el clientelismo es un juego que utilizan ambas partes y lo hacen de forma consiente.
El director del Centro de Investigación de la Facultad de Humanidades, doctor Olmedo Beluche, asegura que las agrupaciones políticas acuden a pedir el voto a los mismos lugares que durante años han mantenido sin resolver los problemas, es una situación vergonzosa.
El clientelismo lo aferran a las necesidades de las multitudes. Gran parte de los electores venden el voto por unos cuantos
dólares, algunos bloques, y sacos de cemento. Esto forma parte de una sociedad que conoce a detalle el propósito de la partidocracia.
El profesor de la cátedra de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, magíster Rubén Darío Rodríguez Patiño, manifiesta que las agrupaciones políticas deben transmitir al Estado las demandas de la sociedad. Pero, los colectivos y una significativa parte de la población practican el clientelismo que desde todo punto de vista es el intercambio entre un bien material por la promesa de favorecerlos con el voto. Dicho intercambio se realiza porque las masas venden el voto, y los partidos se aprovechan de ello.
El firme objetivo de las asociaciones políticas es ganar la mayoría de los puestos de elección popular y con el margen de electos a favor controlar parte del Estado, por ello el clientelismo es importante.
Después de las elecciones la población debe exigir a los candidatos electos que cumplan las promesas de campaña, pero no es así, el pueblo no exige y los políticos no cumplen.
El problema se puede resolver con una sociedad madura y crítica que rechace el clientelismo, pero, tomará décadas para que las masas en Panamá lleguen a ese grado de madurez, advirtió.