Luis O. Guerra
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Diariamente millones de personas víctimas de los ciberdelincuentes, quienes por medio de artilugios hacen que caigan en sus tentáculos, demostrando la vulnerabilidad del ciberespacio.
Al respecto, el director del Departamento de Electrónica y Comunicación de la Facultad de Informática, profesor Gustavo Díaz, dijo al Semanario La Universidad, que el ciberdelincuente puede estar en cualquier lugar del mundo. Se vale de diferentes herramientas para hacer sus fechorías.
Los que accedemos a la red tenemos una identidad digital en Internet que nos permite identificarnos para muchas cosas, no solamente para trámites legales, también para redes sociales, información comercial. Asimismo, para hacer contacto con familiares, amigos, y empresarios etc. En consecuencia, esa identidad debe ser protegida, argumentó.
Como usuario de las redes sociales hay varios indicadores ante una posible transgresión del sistema y la privacidad. Uno es que, cuando algo es demasiado bueno para ser cierto, generalmente es falso. Por ejemplo, si la persona no está participando de ninguna tómbola, rifa o algún sorteo, y de pronto le comunican, por cualquier medio, que se ha ganado 5 mil o 10 mil dólares que ofrece determinada empresa o banco y que para reclamar el premio deben mandar sus datos, es evidente que se trata de un engaño.
En relación con los ciberataques el docente explicó que las amenazas provienen de los correos electrónicos externos. Añadió que los transgresores utilizan los nombres de usuarios legítimos de la institución para ese tipo de envío. Recomendó evitar reproducir estos correos, absteniéndose de reenviarlos e informar de inmediato al administrador del sistema para que los bloquee.
El administrador de la universidad puede bloquear los envíos de correos masivos y hacer un reporte, si es necesario, a las autoridades para que esto no se repita. Otra acción es mejorar, de forma constante, las herramientas del servidor.
En Panamá el Título VIII del Código Penal, “Delitos contra la seguridad jurídica de los medios electrónicos”, está conformado por un solo capítulo, “Delitos contra la seguridad informática” y 4 artículos, 289, 290, 291 y 292. Las penas por cometer un delito cibernético van de 2 a 4 años de prisión y en determinadas circunstancias se pueden agravar.