Luis Oldemar Guerra/Periodista-Texto y Fotos

En la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, Paula Palacios y Lianne Francis, jóvenes estudiantes de quinto año, han emprendido un estudio sobre adipoquinas o adipocinas en la población, relacionadas con las enfermedades crónicas no transmisibles.
Explican que las adipoquinas se vinculan a las citosinas inflamatorias secretadas por el tejido adiposo y pueden estar asociadas al desarrollo de enfermedades relacionadas a inflamaciones.
Como un planteamiento a favor de la investigación en curso, ambas educandas aseguran que las enfermedades crónicas no transmisibles son una epidemia y que Panamá siempre se enfoca en estudiar enfermedades infecciosas.
La web de la Clínica Universidad de Navarra, que publica el artículo científico titulado: “Desregulación de la adipoquina y la inflamación del tejido adiposo en la obesidad humana” destaca en el resumen que: “La obesidad, una epidemia mundial, confiere un mayor riesgo de múltiples afecciones graves, incluidas la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la enfermedad hepática grasa no alcohólica y el cáncer”.
Las jóvenes explican haber determinado que en Panamá no se suelen investigar las características de la población. Revelan que hacerlo trae como beneficio aplicar correctamente los tratamientos para las enfermedades crónicas.
En virtud del interés de ambas, interesadas en el ámbito de la inmunología, y conscientes de la ausencia de estudios clínicos en las personas, empezaron con lo que se conoce como caracterización de la población, que consiste en encontrar las características del país para compararlas con otros países y utilizar la información para dirigir las estrategias de tratamiento.

Las estudiantes hacen referencia a que una persona, al padecer muchos años de inflamación por obesidad, o por tener una enfermedad inflamatoria, comienza a desarrollar otros padecimientos.
Entre los objetivos trazados explican que es importante saber cómo se expresan las adipoquinas en la población para entender si es igual o no en otros lados. Asimismo, determinar si el manejo de los tratamientos puede ser igual a los realizados en Estados Unidos, y que este sea dirigido a los pacientes a nivel nacional y de Latinoamérica.
Estamos trabajando a nivel molecular la expresión genética mediante la recolección de muestras de sangre de los participantes. Esto incluye a diabéticos y no diabéticos, obesos o no, es decir, personas con diferentes características dentro de la población panameña, aseguran las investigadoras. Al respecto, agregan que están usando la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), forma rápida y precisa de diagnosticar ciertas enfermedades infecciosas y cambios genéticos. Señalan que en tiempo real se observa la expresión genética de las adipoquinas.
Como parte de la investigación en curso sostienen que los datos encontrados demuestran que la población panameña tiene una prevalencia altísima de diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares relacionadas a estas enfermedades. Añaden que ante este escenario una gran cantidad de personas no está diagnosticada. Estiman que es prioridad saber qué hacer en relación con la transición epidemiológica de enfermedades infecciosas a enfermedades crónicas no transmisibles.

El interés de investigar de Lianne Francis y Paula Palacios se sostiene sobre sus aspiraciones desde la secundaria. Por ejemplo, para Francis, su interés por estudiar al ser humano, inició cuando ingresó a un programa de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) identificado como “Jóvenes Científicos”. Comenta que en aquella oportunidad les permitían investigar y hacer ciertos trabajos en instituciones de investigación.
Confiesa haberse percatado de que su sueño es investigar las condiciones humanas y encontrar nuevas formas para solucionarlas. Concluye que la mejor disciplina para realizar ese sueño en Panamá es estudiar Medicina.
Palacios expresa que técnicamente eligió Medicina desde que tenía entre 3 a 4 años. Acota que es la única carrera que estuvo en su mente durante el período escolar.
Asegura que la inmunología le encantó desde que la estudió en el cuarto semestre. Citó a los profesores Griselda Arteaga y Orlando Serrano, quienes le abrieron las puertas desde la etapa preclínica para hacer proyectos en el laboratorio. Ello, me ha ido instruyendo, para saber aplicar algunas técnicas moleculares, puntualiza.