Magister Juanito Ortega Rios
Desde que tengo uso de razón, todos los 8 de diciembre se conmemora, en nuestro país, el “Día de las Madres”; fecha especial que se celebra en familia con comidas y regalos. Dios creó a las madres porque sabía que era bueno, son el amor eterno, puro y sincero, son las que se conectan con sus hijos mediante ese afecto y emociones de bienestar que transmiten incondicionalmente, con el sano deseo de ver a sus hijos realizados. La palabra madre significa ser todo, significa amor, desvelo, lágrimas, alegría, sacrificios, significa cambiar la vida de una mujer, su tiempo y forma de pensar, ya que entregan todo su corazón y todas sus fuerzas aun cuando no la tengan, para que sus hijos estén bien.
Las madres son las que transmiten ese sentimiento de amor y cariño a sus hijos, trayendo consigo una jerarquía de valores, que fortalecen la sociedad, como lo son la honestidad, la cooperación, la solidaridad y el respeto entre otros. Para las madres, sus hijos ocupan el primer lugar en el mundo, tratan de darle lo mejor, aunque lleguen cansadas después de un arduo día de trabajo, le dan de comer, son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse, son los guardianes incondicionales de sus hijos. Las madres son el tesoro del mundo, son seres brillantes, son un activo invaluable, las madres son la vida misma, sin madre no hay vida, es la representación divina aquí en la tierra, en fin, las madres son el todo que se subdivide en fragmentos para complacer a sus hijos.
En este día especial, miremos al cielo y agradezcamos a Dios por ese maravilloso ser que nos ha dado la vida, reflexionando y exteriorizando ese sentimiento escondido a esa madre que lo merece todo, dándole el valor y la relevancia que ella se merece. Feliz Día de las madres.