Carlos Iván Caballero G. /Periodista *Texto e Imagen

El crimen organizado es un infortunio internacional que afecta a las naciones del orbe. Panamá, debido a su ubicación geográfica, y tras los sucesos migratorios, resulta impactado por el referido flagelo.
El criterio profesional de Bélgica Bernal Ballolis, directora del Instituto de Criminología (Icrup) de la Universidad de Panamá, ayuda a comprender el problema. Para la experta, la delincuencia organizada en el país presenta vínculos con México y Centroamérica, sobre todo, en torno a variables como sustancias ilícitas y trata de personas.
La especialista explica al Semanario La Universidad que la conexión surgió debido al origen de las bandas delincuenciales. A fines de los 70, al terminar la guerra de Nicaragua y luego en los 80, con el conflicto salvadoreño, las armas salieron de estos países y terminaron en el poder de dichas organizaciones criminales.
Sostiene que Panamá no es un territorio productor de marihuana ni cocaína. Ambos narcóticos provienen de Suramérica. Añade que el trasiego y empaque del producto es el negocio de las bandas organizadas. Parte de la droga que entra se queda. Esta es la manera que utilizan los cárteles para fortalecer las bandas locales. La droga la comercializan para adquirir armas, modificar autos, adquirir equipos tecnológicos y pagarle a su recurso humano.
La analista comenta que en el triángulo norte de Honduras y México existe un fuerte conflicto, que surge porque los dueños de la droga la necesitan para efectuar sus operaciones. Muchas de las personas que llegan a Panamá se dedican a vender y organizar el trasiego.
Los hechos sugieren que una cantidad importante de emigrantes se mueve a través de las bandas organizadas. Dichas organizaciones traen droga y armas, desplazadas mediante otros conductos.

Hace algunos años en Panamá, anualmente, se capturaban cerca de 60 toneladas de droga. La incautación se ha incrementado a 150 toneladas. La captura representa mil 500 millones en pérdidas para este mercado. De acuerdo con Bernal, esto es indicativo de que en Panamá no se captura toda la droga.
La directora del Icrup señala que por el momento no hay una solución al problema de la emigración y las drogas. Para justificar el trabajo, las autoridades judicializan a los mandos medios, que venden al menudeo. El que es capturado con 20 gramos lo hacen pagar 8 años de cárcel.
Tirso Ernesto Castillo De Lemos, investigador del Icrup, asegura que el vínculo de la delincuencia organizada de México y Centroamérica tiene fuertes conexiones con Panamá. Aclara que se remontan a la década del 90, al unirse a las pandillas. Al mismo tiempo, menciona que las armas comenzaron a llegar a través de colombianos y venezolanos ligados al crimen en sus países.
Tirso Ernesto Castillo De Lemos, investigador del Icrup.
Los extranjeros crearon nexos con los grupos locales que aún no estaban sumergidos en el crimen organizado. Observaron a Panamá como el mercado próspero para continuar las actividades delictivas.
Castillo De Lemos sostiene que la asociación delictiva entre delincuentes de estos países provocó el secuestro exprés -expreso-, el sicariato, la clonación de tarjetas, y la elaboración de billetes falsos; además, del tráfico de personas. La iniciativa fortaleció económicamente a las pandillas, que antes se dedicaban a cometer delitos como hurto y vandalismo.
Es evidente que el crimen organizado de México está presente en Centroamérica a través del fortalecimiento económico de las pandillas. Y Panamá al estar situado en un punto estratégico para el comercio mundial de ninguna manera quedaría fuera.
Acerca de posibles soluciones frente al fenómeno, destaca que para una parte de la sociedad la represión policial y la política establecida por el presidente Nayib Bukele en el Salvador es viable. No obstante, puntualiza que la verdadera solución está en la prevención.
Azael Carrera, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos (Cela), recuerda que en 2023 la consultora Strategic Forcasting, con sede en Chicago, realizó un estudio sobre las rutas migratorias que pasan por Darién.
Según el sociólogo, el informe de la consultora revela que algunas de las rutas son controladas por los cárteles mexicanos que han ampliado sus operaciones, estableciendo el coyotaje para trasladar personas -migrantes- a diferentes destinos. La migración se extiende desde África, atraviesa Suramérica y entra en Darién para continuar hacia Norteamérica.
Señala que, en los 90, cuando los cárteles colombianos fueron desmantelados, se instalaron en México, y desde allí se extendieron al resto de Centroamérica, concretando nexos con las pandillas. Estos grupos ofrecen servicio logístico para que el tránsito de sustancias ilícitas y de persona sea más fácil.
Azael Carrera, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos (Cela) de la UP.
Para Carrera, otro aspecto de las migraciones está relacionado con el envejecimiento de la sociedad en Estados Unidos y Canadá y algunos países de Europa. Requieren de mano de obra barata para realizar el cuidado de personas, trabajos de recolección y otras labores para las que no se han preparado.