Carmen M. Guevara Cruz /Periodista /Foto tomada de la web https://folklorecolonense.com/category/folklore-social/colondeayer/La Estrella de Panamá febrero de 1950.-

Se convirtió en sede de convenciones políticas, clubes cívicos, certámenes de escogencia de reinas de carnaval, graduaciones escolares, presentaciones de artistas y eventos culturales.
La ciudad Atlántica durante la década del 40 se distinguió por el buen vestir. Los caballeros eran formales con su atuendo, utilizaban traje completo, es decir, saco y corbata.
Las damas descollaban por lucir elegantes vestidos de estilo maxi y guantes largos. Particularmente, cuando se trataba de asistir a eventos especiales; un baile de gala, premier de estrenos cinematográficos, eventos boxísticos, presentación de artistas de renombre, graduaciones, convenciones y otros tantos más, todos utilizaban como epicentro al Teatro Caribe.
El Teatro Caribe fue considerado uno de los cines más elegantes y modernos del país y Centroamérica.
Según un escrito de Luis Antonio Valencia May, publicado en la web https://folklorecolonense.com/de-la-epoca-de-esplendor-de-los-cinematografos-en-la-ciudad-de-colon/ el antiguo edificio del Teatro Caribe fue construido a mediados de la década del 40 del siglo XX, por arquitectos e ingenieros de origen italiano.
Detalla la información, que el propietario era Don José María González (q.e.p.d.), acaudalado ganadero chiricano, quien entre 1952 a 1960 fue el gobernador de la provincia de Colón. También, fue propietario de la Mueblería Colón ubicada entre las calles 7 y 8, Avenida Bolívar. El Gobernador se asoció con su hermano Arturo González.
El Teatro Caribe fue construido a un costo de 250 mil dólares, colocándose en el más lujoso y de mayor capacidad en toda la ciudad de Colón. El cine estaba situado en la Avenida Central entre las calles 8 y 9, frente al monumento a Don Francisco Arias Paredes, Paseo del Centenario.
En 1947 los propietarios lograron, a través de las agencias cinematográficas Paramount y Fox Picture, traer la primera película doblada al español, titulada” Gas Light” -en castellano-, La Luz que agoniza, con las actuaciones de Charles Boyer e Ingrid Bergman. Fue un lleno completo.

El Caribe contaba con cómodas butacas, una amplia platea para el público dividida en segmentos, sistema de central de aire acondicionado -primero con este sistema- un moderno proyector adaptado al entonces novedoso sistema Cinemascope y un excelente equipo de sonido repartido en la amplia sala.
Otras características a destacar en su amplio vestíbulo era el estilo Art Deco. Era un diseño popular que sobresalió desde 1920 hasta 1939. Influyó en las artes decorativas mundiales, como arquitectura, diseño interior y diseño gráfico e industrial; también en las artes visuales, como la moda, la pintura, el grabado, la escultura y la cinematografía. Se apreciaba en la entrada el diseño de un mapa del continente americano traído desde el extranjero.
El cine brillaba por su pulcritud en la refresquería, taquilla de boleterías y sanitarios. La muy concurrida refresquería era atendida por la familia Fragomeli -de origen italiano- quien preparaba helados, emparedados, millos y dulces, para el deleite de chicos y grandes.
En la década del 70 decayó su efervescencia y fama hasta cerrar sus puertas. El edificio fue habilitado para abrir una tienda de sedería y prendería, conocida como “Súper Centro Caribe”. El negocio se mantuvo hasta finales de la década de los años 80, luego, cuando falleció el propietario, el edificio cerró sus puertas y fue vendido; aún permanece en pie.