Carmen M. Guevara Cruz /Periodista *Imágenes tomadas de: detallesdepanama.com/La Estrella de Panamá

El Teatro Strand se agrega a la lista de salas cinematográficas que conformaban al Circuito Atlántico. Localizable en la Avenida Bolívar entre las calles 11 y 12 en un local de tres plantas. La construcción data entre 1910 y 1920.
En Colón los teatros Strand, Colón y América, por muchos años, fueron los únicos que operaron entre 1920 a 1934, hasta que se inauguró el Teatro Rex.

Una información tomada de la web https://detallesdepanama.com/2023/06/10/el-teatro-lido-detalla que sus instalaciones interiores estaban muy bien decoradas. Presentaba palcos con estilo circular, platea con butacas forradas en tela decorada, una galería en la segunda planta, un enorme foso para ubicar a las orquestas filarmónicas que daban ambientación musical a las obras teatrales, un enorme escenario, y camerinos en el tercer nivel.
La información destaca que surgió una nueva administración que trajo consigo algunas variantes. De Teatro Strand pasó a llamarse Teatro Lido. A mediados de la década de los 50 el viejo y legendario negocio fue comprado por el empresario de origen judío, originario de Rumanía, Don Febius Rosenberg Fux. Este señor adquirió los edificios de los teatros Strand y París.
Rosenberg realizó importantes cambios en la decoración interior con un estilo moderno como la instalación de lámparas, un sistema de sonido, equipo de proyección cinematográfica, nuevo tapiz de butacas, iluminación exterior para estrenos cinematográficos y un moderno sistema operativo de aire acondicionado. Asimismo, fueron remodelados la entrada o vestíbulo y la taquilla.

El Teatro Lido fue catalogado como una de las 3 mejores salas cinematográficas de la ciudad; sus tandas de películas solían ser vendidas con antelación a solicitud de cientos de amantes del séptimo arte. Por ser una sala cinematográfica renombrada y debido a gastos operativos, el costo de los boletos era elevado, $ 2.50 por persona.
Tenía una capacidad para 600 personas debidamente sentadas. Acudían familias enteras a disfrutar de películas filmadas en Norteamérica, México, Argentina y España.
Sus tandas cinematográficas empezaban a proyectarse desde las primeras horas de la tarde hasta horas nocturnas.
Durante los años 50, 60 y 70 el Teatro Lido fue el sitio predilecto de ceremonias de graduaciones de colegios, congresos de clubes cívicos, convenciones y exposiciones empresariales.

La crisis económica de los 80 dificultó el sostenimiento de sus operaciones debido al surgimiento vertiginoso de múltiples clubes de videos que alquilaban a bajos precios cintas cinematográficas. Esto fue mermando la asistencia de cinéfilos, sobre todo, en los días feriados, al igual que durante El Carnaval.
La situación se volvió insostenible, lo cual provocó que cerrara a inicios de los 90. Luego, durante varios años, el edificio del antiguo Teatro Lido quedó sin uso. Posteriormente, fue alquilado para el comercio, y después por una organización religiosa.