Carnaval en Panamá: contraste entre ayer y hoy

Vie, 28/02/2025 - 19:20
Autor:

Carmen M. Guevara C. /Fotos tomadas de Google, Facebook, Tunel del tiempo, Carnaval de Las Tablas

Ramona 1era fue reina de carnaval de 1912.
Ramona 1era fue reina de carnaval de 1912.

 

El Carnaval tiene sus inicios en las fiestas de la vendimia, dedicadas a Baco o Dioniso, el dios del vino. Con la llegada del cristianismo estas fiestas fueron transformadas por el poder religioso. Primero hubo persecución, luego, muchas de estas costumbres fueron adoptadas por la religión.

El carnaval panameño es una herencia de los colonizadores y pasa por una influencia multicultural, que ha adquirido particularidades muy propias, como, por ejemplo, comparsas, tunas, polleras, resbalosos y vestuarios de fantasía.

 

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Carnaval del Club Unión. La Estrella de Panamá, enero de 1950.

Una publicación de La Estrella de Panamá de enero de 1950 destaca que El Carnaval surge del pueblo y para el pueblo. Los de alta sociedad de la época no participaban de esta celebración en el arrabal (barrio fuera del recinto de la población a la que pertenece).

En los tiempos antiguos, el Casco Viejo era una ciudad amurallada que era cerrada en las noches. Pese a ello, algunos saltaban el muro para participar del jolgorio.

La decana de Panamá también destaca que, con la construcción del Canal de Panamá, la cultura antillana se fue fusionando y paulatinamente de Santa Ana, va recorriendo toda la avenida Central.

Datos históricos mencionan que en 1910 las autoridades oficializan El Carnaval y surge por primera vez la figura de la reina, en una celebración fuera de muro y de extractos sociales.

Las reinas eran escogidas de las hijas de las familias adineradas del país, quienes celebraban en sus espacios, mientras que la gente de los sectores populares lo hacían en las calles, plazas, el Parque de Santa Ana, Parque Herrera y Parque de La Independencia.

El Carnaval de la capital evoluciona hasta consolidarse en el Carnaval de la Central. Esto provoca que el pueblo recupere su protagonismo y participación.

Los que vivieron esa época relatan que había infinidad de carrozas, el desfile empezaba a las 2 de la tarde y eran las 8 de la noche y no terminaba. Se lanzaba serpentina de forma tal que la avenida Central se transformaba en un mar de papelitos de colores que a veces, los pies quedaban enterrados en ellos.

Las reinas tiraban confetis y caramelos. El Carnaval era una festividad sana. Trascendía el vestido típico.

Elizabeth Millord, profesora de inglés jubilada explica que, “eran unos carnavales maravillosos, todo estaba decorado, las personas se vestían con sus prendas y hebillas de oro y los hombres con zapatos black and White”.

Celebración del Carnaval, año 1966 .
Celebración del Carnaval, año 1966.

Sobresalían los carros alegóricos patrocinados por la empresa privada, las comparsas de cada barrio con sus atuendos coloridos y sus ritmos contagiosos que ponían a bailar a todos. No existían los carros cisternas, el relajo y la diversión se expresaba de otra manera.

Las prácticas de las comparsas se acostumbran hacer en las calles y todo el que quería participar se metía -a eso es lo que hoy tenemos que llegar-.

Era un ambiente alegre, pacífico sin problema. Participaban las comparsas de barrio (Cariocas, los Campesinos, Los Hippies, Caña Brava y muchos otros). Estas agrupaciones eran alegres, reinaba la amistad y una sana convivencia y unión familiar.

Análisis del Carnaval de ayer y hoy

El Carnaval se festeja por 4 días consecutivos, anteriores al Miércoles de Ceniza. Termina el miércoles a las 6 de la mañana con el entierro de la sardina

La doctora Ana Elena Porras, Antropóloga y docente de la Facultad de Humanidades y el historiador, Jonathan Chávez, se refieren a las diferencias entre el pasado y la actualidad.

 

Profesor Jonathan Chávez, Historiador  

El Carnaval a inicios de la república tenía una concepción muy distinta a la actual, ya sea en la capital y sus alrededores o el interior del país. El objetivo principal era la manifestación cultural, además de la convivencia social y la actividad económica.

La farsa carnestolenda consistía en un derroche de alegoría, bailes exóticos, de comparsas o tamboritos durante los desfiles diarios a partir del sábado de carnaval. Eran complementados por la noche con actividades más elegantes, bailes de salón y la coronación de la reina el domingo de carnaval. variante está documentada por los periódicos nacionales de febrero de 1925.

La junta del carnaval capitalino la presidia el mayor Alfredo Alemán y la reina electa fue su majestad Sara I. Por el apoyo de los clubes de carnaval, asociaciones cívicas, comunidades y el sector empresarial, podemos deducir que fue y es actualmente un importante motor económico de la capital.

farsa

La temática alegórica a la monarquía y mitología que proyectaba eran características inherentes del primer carnaval. Esto es apreciable en el lenguaje de la redacción de ciertas revistas y periódicos de la época que alude a términos como monarquía, proclamas, decretos, dioses, héroes y farsa.

El Carnaval capitalino vinculaba los poderes del estado, barrios y hasta la Zona del Canal, en una actividad de principal valor para los capitalinos. Era una época de reconforte social, alejada de prejuicios, donde se convivía de manera integral desde la base de la cultura.

Para las áreas aledañas a la capital como Alcalde Díaz, Arraiján, La Chorrera, Chepo y Taboga, por ejemplo, existían clubs de carnaval los cuales preparaban, durante todo el año, las actividades previas a la escogencia de sus reinas y la celebración de las fiestas.

En general, el Carnaval se distinguía de tres partes fundamentales en el entorno capitalino: la izada de la bandera, la coronación y las actividades carnavalescas posteriores hasta el cierre el martes de carnaval.

 

Dra. Ana Elena Porras, Directora de la Dirección de Cultura de la Viex de la UP

La doctora Ana Elena Porras menciona: “De los carnavales tengo 2 experiencias, una como reina de carnaval en 1971 y como antropóloga. Me interesaba mucho el tema de la identidad nacional, que era muy politizada en Panamá”.

Los intelectuales decían que Panamá no tenía identidad y cultura. Ello me inspiraba sentimiento de rebeldía. De alguna manera me empujaron a estudiar Antropología de las Identidades, en la University of Cambridge, Inglaterra, Reino Unido, mi primera maestría en la especialidad, con el tema: Los Carnavales “.

Define a Carnaval como fiesta popular. En el caso de Panamá, señala que es la gran fiesta popular, porque el pueblo no solamente es un espectador sino, un sujeto activo.

Existen varias teorías de El Carnaval. Una de ellas es que es la fiesta de inversión social, por ejemplo, en Las Tablas. Se voltea la cosa. Los mejores carnavales están en el interior, -aunque el poder esté centralizado en la capital-.

Otra inversión del Carnaval es que los reyes son verdaderamente los pueblos que salen a las calles. Se divierten en grande y son los dueños. En el interior del país las reinas son expresión del prestigio de las familias.

“Panamá era más pequeño, no había grandes avenidas como actualmente, los carros alegóricos no eran tan grandes, antes no se hacían tarimas”.

Recuerdo que cuando fui reina de Carnaval los días de tarima eran: domingo, lunes y martes. Por ejemplo, viernes, día de la coronación, no había carros alegóricos, y el sábado, era cuando la reina salía a pies con su comparsa en la avenida Central, a saludar al pueblo.

La reina del Carnaval en el ayer, no estaba arriba de un carro alegórico, estaba al mismo nivel del pueblo y la genta salía a bailar con ella.

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Culecos en carnaval de Las Tablas.

Menciona que las calles en la ciudad de Panamá se quedan un poco vacías y, en Las Tablas, es una cosa sobre dimensionar. Las tarimas quedan por encima de los techos de las casas, la cantidad de gente es tan grande que se vandalizan plazas y parques, todo queda destruido y el pueblo queda de observador.

Lo ideal sería que El Carnaval pasara en una calle, no que se quedará en una tarima como ahora. Esto se debe a la influencia de los canales de televisión, por ejemplo, en los culecos (mojaderas) grandes tarimas con espectáculos, el pueblo va allí a verlos, pero antes el espectáculo era el pueblo”.

resbaloso
Los resbalosos. 

Otro elemento obligatorio en El Carnaval que fue eliminado por seguridad, y un poco de racismo, fue el tema del personaje del diablico o resbaloso. Lo representaban los niños a temprana edad. Se pintaban con añil o carbón y portaban en sus manos patitas de pollo para asustar a la gente y decían: “un real y bailo”. Había cultura en los niños vestidos de diablico.

Concluye asegurando que los organizadores no tienen ni idea de El Carnaval; tienen idea de los negocios.