Carlos Caballero /Foto : Carmen Guevara C.

Las plantas termoeléctricas utilizan hidrocarburos para generar energía eléctrica, y el búnker es el combustible de menor calidad que se extrae de los procesos de refinación del petróleo. Así reacciona el ingeniero en Prevención de Riesgo y Seguridad y Medioambiente, y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Panamá, Guillermo Sánchez, al ser consultado por el Semanario La Universidad sobre los temas de salud y prevención que encienden las alarmas en relación con este tipo de generación de energía.
Explica que el humo que emiten las plantas termoeléctricas genera agentes contaminantes que son esparcidos por el aire.
Existen 2 tipos de carburantes: inflamables, como la gasolina, el alcohol y varsol, que son volátiles, y combustibles, como el diesel, querosene y el búnker. Estos últimos, necesitan de altas temperaturas para que puedan provocar una explosión.
De acuerdo con el ingeniero Sánchez, el humo que genera el líquido después de haber realizado la combustión es venenoso -tóxico- y posiblemente expida algunos metales pesados como vanadio, níquel y plomo.
Sostiene que para minimizar los efectos en el medioambiente y en las poblaciones cercanas, las plantas deben contar con chimeneas de al menos 30 metros de altura. Chimeneas con menor nivel provocan que el humo se disperse, debido a las corrientes de los vientos, y afecte a las poblaciones contiguas.
Admite que cabe la posibilidad de que los residentes adyacentes a una termoeléctrica padezcan enfermedades por la exposición continua a los agentes tóxicos que contiene el humo que expiden.
La combustión origina otras sustancias que pueden caer en tierra, pasar a las corrientes subterráneas y contaminar las aguas.
Revela que el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) y la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (Asep), disponen de las normativas que deben aplicarse para regular la operación de una termoeléctrica.
Es necesario que las plantas, mensualmente, reciban mantenimiento para que se mantengan en buen estado.
En la esfera jurídica, cualquier proyecto que genere impacto en el medioambiente y el ser humano debe someterse a un Estudio de Impacto Ambiental (EIA), de acuerdo con las explicaciones de Aresio Valiente López, director del Centro de Investigación Jurídica de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.
Cita los artículos 391 y 399 del Código Penal en la sección de Delitos contra los Recursos Naturales: “Quién infringiendo las normas de protección del ambiente establecidas, contribuya, extraiga, contamine o degrade los recursos naturales, será sancionado con prisión de 3 a 6 años”. El artículo 391, señala sanción con el mismo tiempo de prisión cuando se ponga en peligro la salud o la vida de las personas.
Declara que los proyectos de impacto ambiental tienen diferentes categorías. Una termoeléctrica que utilice petróleo, puede entrar en categoría 3, porque representa un alto riesgo para el medioambiente y las personas.
Según el jurista, en torno a lo ocurrido con la termoeléctrica de La Chorrera sobre un presunto fallo en los protocolos de seguridad, cabe la aplicación de sanciones administrativas, civiles y penales. La primera tendría que ver con MiAmbiente y las otras 2 con los juzgados.
La doctora Oris Lam de Calvo, decana de la Facultad de Medicina, explica que el níquel es un metal que se encuentra presente en joyas, utensilios de cocina y baterías recargables. Sin embargo, aclara que es tóxico en altas cantidades.
Sostiene que el metal puede liberarse desde fábricas que trabajan con aleaciones de níquel o incineradoras. Es decir, el metal pesado es esparcido en el medioambiente a través del humo que generan dichas industrias.
Además, el níquel como agente inmunotóxico y carcinógeno puede causar dermatitis de contacto, enfermedad cardiovascular, asma, fibrosis pulmonar y cáncer del tracto respiratorio.
Lam de Calvo manifiesta que el sulfato de níquel podría causar infertilidad masculina y daño en los testículos de los animales, sin embargo, el efecto es reversible al eliminar la exposición al químico.
Los efectos sobre la salud pueden surgir a corto plazo o de forma inmediata tras la exposición al sulfato de níquel.
Según la doctora de la UP las personas también pueden contaminarse a través de la ingesta de agua y alimentos viciados con el metal.
Sobre el plomo, explica que el metal es tóxico; se encuentra de forma natural en la corteza terrestre. El uso extensivo del mineral ha dado lugar a la dominante contaminación ambiental que está presente en muchos lugares. Causa graves problemas a la salud humana y amenaza la salud pública.
Los niños pequeños son especialmente vulnerables a los efectos tóxicos del plomo, que puede tener consecuencias graves y permanentes en su salud y afectar en particular al desarrollo de su cerebro y su sistema nervioso.
En los adultos también puede causar daños duraderos, como un aumento del riesgo de hipertensión arterial, afecciones cardiovasculares y daño renal. Una embarazada expuesta al plomo puede afectar el crecimiento del feto y en ocasiones provocar partos prematuros.
El vanadio, otro de los tóxicos, que ocasiona la combustión de una termoeléctrica, es un micronutriente esencial para la salud humana, ayuda en el crecimiento óseo, dental, reduce el colesterol y mejora el metabolismo. El elemento se obtiene del aceite de oliva, aceite de girasol, manzanas y huevos. Sin embargo, cuando la ingesta es alta, perjudica la salud por absorberse del aire contaminado; puede desencadenar en bronquitis y neumonía.