Gregorio De Gracia/Fotos: Facinet,: Edwin Domínguez N.

Los reducidos hábitats en briofitas -plantas- son frágiles y de mucha importancia en la alimentación y refugio de una alta diversidad de insectos.
Investigadores de la Universidad de Panamá, a través de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología (Facinet), llevan adelante un estudio que tiene como objeto fortalecer al conocimiento de los herbívoros y comunidades de insectos en especies de briofitas de los bosques neotropicales. El proyecto se titula “Herbívora y otras asociaciones entre briofitas en tres bosques de Panamá”.
El doctor Edwin Domínguez Núñez, zoólogo e investigador principal, explica que las briofitas son plantas terrestres no vasculares. Poseen metabolitos secundarios y sustancias antialimenticias, pobres en nutrientes, por lo que son menos atacadas por herbívoros.
Asimismo, proporcionan refugio y microclimas adecuados para diversos insectos. Presentan una estructura compleja que ofrece escondites y sitios de reproducción. En las regiones neotropicales existen pocos estudios de herbivoría -depredación de las plantas- en briofitas. Además, se necesita conocer mejor la relación con los insectos y su papel ecológico sobre estas.
Las asociaciones entre briofitas e insectos no son diversas, algunos fitófagos, es decir, insectos que se alimentan de materiales vegetales, completan su desarrollo en estas, y existe poca información de alimentación.
En la investigación se recolectaron 72 morfoespecies de briofitas en interacción con invertebrados en los sitios de estudio: 5 en la Reserva Hídrica Cerrezuela (RHCE), en Coclé; 30 en el Parque Nacional Chagres (PNCH) y 37 en el Parque Internacional La Amistad (PILA), en Chiriquí. Las morfoespecies son organismos que no comparten características de forma o estructura similares, por lo que se les otorga un nombre temporal.
Durante el estudio se encontró que la familia de hepáticas, Plagiochilaceae, es la más representativa en dos sitios -Parque Internacional La Amistad y Chiriquí-. Se registraron 13 órdenes de insectos, representados por 33 familias, 55 especies y 65 individuos, de estos se registraron 6 especies herbívoras que se alimentaban de la briofita.

Los escarabajos (Coleoptera) y chinches (Hemiptera) fueron las órdenes más diversas. Es decir, categoría de agrupaminento.
Se observaron y recolectaron plantas que presentaron signos de daños, posiblemente causados por herbívoros o por presencia de insectos.
En el laboratorio, las briofitas fueron analizadas bajo el estereomicroscopio -lupa binocular- para registrar el comportamiento de los insectos. En caso de ser inmaduro, se criaba hasta llevarlo a la etapa adulta, para finalmente sacrificarlo para su identificación. Luego, se montaban en alfileres entomológicos para almacenar en cajas entomológicas. La identificación de los insectos y las briófitas se hizo usando libros y artículos con claves taxonómicas.
Los muestreos de briofitas corticícolas y los insectos se realizaron de febrero a diciembre de 2024, en horario de 8:00 a.m. a 2:00 p.m. mediante colecta manual con viales, aspiradores y sábana de golpeo (paraguas). Finalmente, se preservaron en alcohol -70%-.
Los microhábitats de briofitas son frágiles y de mucha importancia por ofrecerles alimento y refugio a una alta diversidad de insectos, por eso se recomienda continuar haciendo investigaciones para incluir a otros grupos de invertebrados.
Las diferencias en la diversidad de órdenes entre las áreas podrían estar relacionadas con variaciones en las condiciones ambientales, como la temperatura, humedad y precipitación que influyen sobre la diversidad y distribución de briofitas.
El estudio, financiado por la Secretaria Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) presenta una duración de 2 años -24 meses- .
Edwin Domínguez Núñez, docente del Departamento de Zoología y del Programa Centroamericano de Maestría en Entomología, trabaja con los profesores Nayda Flores, del Departamento de Botánica de la Escuela de Biología, Eunice Molinar y Armando Durant, del Departamento de Bioquímica de la Escuela de Química, como co-investigadores. Y, los estudiantes de tesis, Denise Castillo (Departamento de Zoología) y Jeorgeth Pacheco (Departamento de Botánica).