Carlos Iván Caballero G./Texto y fotos
Al cierre de mayo de 2025 el Consejo Académico de la Casa de Octavio Méndez Pereira, liderado por su Rector, propuso al país actuar como facilitador de un diálogo nacional como la única ruta democrática para superar la crisis.
De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, facilitar significa “hacer fácil o posible la ejecución de algo o la consecución de un fin”.
Profesores y estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas accedieron a emitir su criterio.
Para el abogado Valiente López, quien ocupa el cargo de director del Centro de Investigación Jurídica, la universidad como facilitadora de un “Gran Diálogo Nacional” puede abrir los espacios para encontrar una solución mediante las instituciones que posee.
El aporte puede ser definitivo. Si el Gobierno no acepta sentarse a negociar el esfuerzo se pierde.
Valiente López analiza la diferencia entre los términos facilitar y mediar. Refiere que el facilitador proporciona espacios para la comunicación, es decir, no ejerce un papel activo en el conflicto. Más bien tiende los puentes para que las partes en pugna busquen la solución.
Contrario al facilitador, el mediador es un guía proactivo que utiliza técnicas y herramientas de diálogo adecuadas para que entre las partes surja la comunicación correcta.
El mediador juega un papel activo para que lo expresado entre las partes sea entendido y aceptado, no decide pero interviene en la acción que se desarrolla.
Explica que la institución cuenta con la Escuela Interamericana de Diálogo Social y Resolución de Conflictos, reconocida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por lo cual puede ayudar en el diálogo.
Acerca del interés que tiene la UP de facilitar un “Gran Diálogo Nacional”, el jurista señala que la entidad es la primera universidad del país, por lo cual tiene un compromiso con la sociedad.
La universidad posee mentes brillantes que pueden desempeñar el papel de manera correcta para que las partes entiendan el problema y lo solucionen.
Con la intervención de la academia, si el Gobierno se sienta a negociar, en poco tiempo se soluciona el conflicto.
Rafael Ruiloba, estudiante de tercer año de Derecho aborda la idea de que el facilitador contribuye a prestar sus instalaciones o el recurso humano que posee con el propósito de que las partes, entre sí, encuentren una solución.
Sostiene que mediar es un método alterno para la resolución de conflictos. Por ello, el mediador aporta su capacidad y experiencia para encontrar puntos positivos que conduzcan a resolver un problema.
Paul Carrillo, otro estudiante de tercer año que se prepara para ser abogado, concurre en que un facilitador es una entidad que presta un lugar o espacio para que las partes presenten opiniones diferentes, se reúnan y hablen sobre el tema. Mientras que un mediador actúa como una tercera parte que participa para solucionar los desacuerdos.
Menciona que desde sus inicios la universidad se ha constituido en una entidad que lucha por los problemas sociales. Y, al intentar facilitar el diálogo entre el pueblo y el Gobierno afirma su disposición como defensora de los derechos sociales.
De nada sirven las buenas intenciones para solucionar el problema si el Ejecutivo no toma la iniciativa.
Plinio Francisco Valdez, profesor de Metodología de Derechos Humanos, señala que la UP, con la figura de facilitador, intenta sentar a las partes en un terreno neutral en el cual las personas puedan sentirse cómodas y libres de presiones para negociar.
El Gobierno es quien debe tomar la iniciativa para que el diálogo se concrete.
En la mediación se observa a una persona que actúa para encontrar puntos en los cuales concuerden ambas partes y de esa forma resolver la pugna.
El facilitador aporta instalaciones y recurso humano para contribuir a levantar el diálogo.