Carlos Iván Caballero G. /Periodista *Texto e Imagen

A fines de julio de este año, el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Champan, presentó al Órgano Legislativo el proyecto de presupuesto para la vigencia fiscal 2026, por $34 mil 901 millones.
En contexto con el presupuesto para el período 2026, está la carga de la deuda externa que inclina la balanza a favor de acrecentar la crisis financiera que atraviesa la nación.
De acuerdo con una publicación del diario La Estrella de Panamá, el Estado está dedicando el 23% del presupuesto, es decir, “poco más de $8 mil millones, al servicio de la deuda o pago de amortización e intereses”.
Con la intención de formular un análisis en relación con los préstamos y la deuda externa, el Semanario La Universidad consultó con algunos de sus expertos.
En relación con la inclusión en el presupuesto de $8 mil millones para el pago de la deuda, Rogelio Rubatino, profesor de Economía de la Universidad de Panamá, señala que, según los análisis realizados, la elevada proporción del pago obedece a que la deuda se ha incrementado y a que los acreedores aumentaron los intereses.
Sostiene que el pago destinado a la deuda limita la capacidad del Estado para responder a las necesidades sociales. Es decir, existe mayor vulnerabilidad económica porque gran parte del presupuesto es desviado para pagar los préstamos, que además pone en riesgo al país ante las instituciones crediticias.
Resalta que, ante la ausencia de soluciones concretas, esta administración opta por endeudarse. Las deudas bancarias que se utilizan para financiar el presupuesto anual y solventar las pérdidas, contribuyen a engrosar los riesgos financieros.
Pone la atención sobre lo dado a conocer por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en el sentido de que durante el primer trimestre 2025 el déficit fiscal superaba los mil 400 millones de dólares. Y, que la adquisición del reciente préstamo por mil 296 millones representa un respiro económico que garantiza enfrentar la crisis económica.
El elevado endeudamiento presenta riesgos de impago. Dicho de otra manera, a medida que recrudece el déficit fiscal, será más complicado cumplir.
En relación con los bonos, sostiene que estos pueden haber subido de valor por lo cual el sector financiero los califica con una percepción de mayor riesgo.
De acuerdo con el economista, la mayoría de los préstamos se reciben en moneda extranjera y ello aumenta los intereses de la deuda debido a la inestabilidad internacional en el mercado de monedas.
Otro aspecto en el análisis que formula el académico es que el vencimiento de los préstamos está próximo a ocurrir, lo cual agudizará la presión fiscal y financiera a mediano plazo.
Juan Jované, economista y profesor emérito de la UP, revela que la evasión de 2 gravámenes: Impuesto Sobre la Renta, e Impuesto de Transferencia de Bienes Muebles y Servicios (ITBMS), superan los 9 mil millones de dólares anuales. Explica que no sería necesario endeudarse si este Gobierno y los anteriores desarrollaran estrategias efectivas que ayuden en la recaudación de impuestos.
Sostiene que, aunque los préstamos adquiridos por el Gobierno brindan un desahogo económico, no obstante, un porcentaje se utiliza para realizar inversiones, y otro para pagar deudas en concepto de agua, electricidad y otros servicios.
Para balancear el presupuesto existe la alternativa de cobrar los ingresos y endeudarse. Sin embargo, la segunda opción parece la más adecuada para la actual administración.
Las ganancias íntegras del Canal de Panamá, que están cerca de 3 mil millones de dólares, no logran tapar el hueco que deja la evasión de impuestos.
En cuanto a la emisión de bonos, Jované explica que la tendencia de los gobiernos es endeudarse. Sin embargo, al no resolver el problema de la evasión y seguir engrosando la deuda, el país puede perder el grado de inversión.
Antonio Méndez, responsable de la Base de Datos Estadísticas del Instituto de Estudios Nacionales (Iden), observa que el Ministro del MEF, cuestionó el endeudamiento de otras administraciones, sin embargo, públicamente admitió que todos los gobiernos se endeudan para funcionar.
Una nueva administración al asumir el cargo no es responsable de las deudas y pérdidas adquiridas por la gestión anterior. Pero, es necesario que haga frente a dichos compromisos.
El actual Gobierno se endeuda para impulsar el presupuesto estatal, y estos dineros finalizan en la empresa privada, y la sociedad es quien termina pagando la deuda.
Según el analista, se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) de 2025 crezca en un 4%, sin embargo, en lo que transcurre de este año, la recaudación fiscal es pésima.