Omar A. Joseph S.

“Suecia 1958 fue, en definitiva, mucho más que un torneo; puente entre el fútbol clásico y el moderno. El escenario donde la televisión comenzó a tejer su red global y, sobre todo, el nacimiento público de un mito, Pelé, quien no solo ganó una Copa del Mundo; le dio al fútbol su primer héroe global, y a Brasil, una identidad futbolística que perdura hasta hoy”.
El juego, aunque no fue el más visto globalmente por las limitaciones televisivas, se convirtió en el más “visto” por la historia. Fue entonces cuando el mundo empezó a fijarse en la camiseta número 10 de Brasil.
En realidad, los números en los dorsales de las camisetas comenzaron a usarse en 1928, lo cual facilitaba saber en qué posición del campo estaba el jugador.
En este mundial, por descuido, la selección brasileña no envió el listado de quiénes iban a usar que números. Lorenzo Vilizzio, quien era parte del comité organizador, repartió los numero y a Pelé le tocó el 10. Desde entonces, es el número más icónico en el fútbol, como lo recoge Marca.com el 6 de diciembre de 2022. “El error que convirtió el 10 en el dorsal más emblemático de la historia”.

Los mejores jugadores del torneo mundialista de 1958 fueron: como Mejor Portero, Harry Gregg (Irlanda del Norte.)
En un torneo de grandes guardametas, como el soviético Lev, "la araña negra” Yashin, la figura de Gregg sobresalió por su valor más allá de los palos.
Sobreviviente del Desastre Aéreo de Múnich con el Manchester United meses antes, Gregg realizó paradas espectaculares que llevaron a su modesta selección hasta cuartos de final. “El héroe improbable cuyo coraje dentro y fuera del campo marcó el torneo”, así lo definió ESPN.com, (16 de febrero de 2020 “Harry Gregg, el portero héroe de Múnich " Mejor Jugador, Didi (Brasil)

Aunque Pelé robó los titulares al final, la brújula de Brasil fue el cerebral mediocentro Waldyr Pereira, “Didi”. Fue dueño del ritmo del juego e inventor de la “folha seca” (hoja seca). Hacía un disparo con efecto que engañaba a los porteros.
“Mientras el mundo se rendía a los pies de Pelé, los puristas sabían que el verdadero genio que movía los hilos de aquella ‹Canarinha› era Didi” lo afirma un análisis de Marca.com, 29 de junio de 2018 )Didi”, el cerebro detrás del primer título de Brasil).

El Máximo Goleador fue Just Fontaine (Francia), con un récord que parece inalcanzable.
El delantero francés anotó 13 goles en solo 6 partidos, una hazaña que brilla con luz propia. Jugando junto a Raymond Kopa, Fontaine fue una máquina de gol. El propio Fontaine bromeaba sobre su marca, “Ni siquiera tuve la oportunidad de jugar la fase de clasificación. ¡Imagina si la hubiera jugado!” recoge en una cita de AS.com, 25 de marzo de 2019 (“Just Fontaine y sus 13 goles, un récord para la eternidad). Su registro permanece, 66 años después, como uno de los más sólidos del deporte.
La Final, Suecia versus Brasil, en el Estadio Rásunda de Estocolmo, fue un canto al buen fútbol.
Suecia se puso por delante a los 4 minutos con gol de Nils Liedholm, pero Brasil no se descompuso. Vavá, con dos goles, dio la vuelta al marcador antes del descanso.

En la segunda mitad, llegó la consagración, Pelé, con 17 años y 249 días, anotó uno de los goles más bellos de la historia de las finales. Controló un balón elevado en el área, lo colocó por encima de un defensor y, de semivolea (un salto acrobático parecido a la chilena, pero este es lateral), lo clavó en la red.
Zagalo anotó el cuarto, Simonsen descontó para Suecia, y Pelé, de cabeza, puso el 5-2 final.
Al pitido final, las imágenes mostraron al joven Pelé llorando, abrazado del portero Gilmar, mientras los experimentados suecos les aplaudían, se convirtieron en un icono de deportividad.

El rey Gustavo VI Adolfo de Suecia, según relata FIFA.com, le dijo a Didi al entregarle el trofeo, "Debo felicitarles. Son los mejores jugadores del mundo”. A lo que Didi, con la humildad y seguridad de un campeón, respondió: “Gracias, Su Majestad. Ahora lo somos» La final de 1958: El día que Brasil conquisto el mundo.FIFA.com , 29 de junio de 2018
Suecia 1958 fue, en definitiva, mucho más que un torneo; fue el puente entre el fútbol clásico y el moderno, el escenario donde la televisión comenzó a tejer su red global y, sobre todo, el nacimiento público de un mito, Pelé, quien no solo ganó una Copa del Mundo; le dio al fútbol su primer héroe global, y a Brasil, una identidad futbolística que perdura hasta hoy.

El fútbol comenzaba a crecer a nivel global, lo que invita a las grandes marcas comerciales a interesarse en el que se convertiría en el deporte rey. El mercadeo, la publicidad, y el gran negocio del fútbol nace de cara a los siguientes mundiales.
En las próximas entregas la publicación dispondrá de precisiones sobre estos y otros ángulos de los mundiales.