Aún con su actual desaceleración, el auge económico de Panamá continua, porque no se ha podido conjurar el problema de la informalidad en la ocupación y el empleo en el país. Por el contrario, hasta se adoptan medidas para incrementar la ocupación informal como es el caso de las leyes de estímulo a la inmigración. En agosto de 2018, el empleo informal (que debe ser llamado con más propiedad “la ocupación informal”) afectaba al 43.6% de la población ocupada no agrícola con 15 y más años de edad. Ello representó un aumento de la informalidad con respecto a agosto de 2017 cuando esta ascendía al 40.8% de los ocupados. Ese aumento de 2.8 puntos porcentuales de un año para otro, ha sido el más importante desde 2011, cuando la informalidad fue de 36.9%.
Desde aquel año, la informalidad laboral volvió a tomar su tendencia al alza y ya la tenemos nuevamente a los niveles del 2007 cuando esta venia en descenso. Lo trascendente aquí es que, aún en el auge económico más importante de nuestra historia, la informalidad laboral se mantuvo siempre en altos niveles y, ahora, al desacelerar la economía, esta vuelve a crecer, por lo que es evidente que, en lugar de plantearse la reducción de este mal laboral y social, es probable que el mismo se utilizara como parte de la oferta estructural de nuestra economía.
Los elevados niveles de informalidad ocultan, sin duda, las verdaderas tasas de desocupación. En números reales, los ocupados informalmente en el país en agosto de 2018 son 679,166 trabajadores, lo que representa un crecimiento del 18% en relación al 2015, cuando se cumplió el primer año del actual gobierno. Desde el 2015, el número de ocupados informales se incrementó en un 103, 751. Además, visto por regiones provinciales y comarcales, y aun cuando se excluyen para su consideración los ocupados en actividades agrícolas, en cinco de las provincias y en todas las comarcas la informalidad rebasa al 50% de los ocupados.
Para ser comprendida, la ocupación laboral del país puede clasificarse de distintas formas: una de ellas es sobre si los ocupados lo están “formal o informalmente”. Esta clasificación brinda información sobre la calidad de la ocupación y el empleo, pues entre los elementos que son tomados para su determinación están si el ocupado cuenta con seguro social y un contrato de trabajo donde se establezcan con claridad los términos de su relación laboral y el que en esta se cumplan con las normas del Código Laboral de la República.