Redacción/ Información de Roberto Lombardo

El Centro de Capacitación, Investigación y Monitoreo de la Biodiversidad (CCIMBIO) de la Universidad de Panamá, anunció el hallazgo de una nueva especie para la ciencia en la costa del Pacífico. En este caso se trata del cangrejo violinista.
Los llamados “cangrejos violinistas” reciben este nombre por una de sus características más distintivas: los machos poseen una pinza desproporcionadamente grande que utilizan para atraer a las hembras y defender su territorio, realizando movimientos que evocan el gesto de tocar un violín.
El estudio evidencia que, pese a décadas de investigación sobre fauna costera, persisten lagunas de conocimiento en grupos aparentemente bien conocidos. En ese contexto, Panamá vuelve a ser escenario de un hallazgo que amplía el conocimiento sobre su vida marina y aporta información clave sobre sus ecosistemas costeros.
Aunque los cangrejos violinistas son abundantes y conspicuos, presentan variaciones morfológicas sutiles que requieren análisis detallados para su correcta delimitación taxonómica.

Actualmente se reconocen 108 especies en el mundo, lo que evidencia la diversidad del grupo.
Con esta nueva descripción, el número de las especies de cangrejos violinistas registradas en Panamá asciende a 39: 7 en la costa del Caribe y 32 en el Pacífico.
El descubrimiento refuerza la importancia de los manglares panameños como reservorios de biodiversidad y subraya la necesidad de proteger estos ecosistemas frente a amenazas como el desarrollo costero no planificado, la contaminación y el cambio climático.
Estos crustáceos habitan zonas intermareales, es decir, manglares y planicies fangosas, donde desempeñan funciones ecológicas esenciales.

Contribuyen a la aireación del sedimento, al reciclaje de nutrientes y a la estabilidad del suelo mediante su actividad excavadora. Además, forman parte clave de las dietas de aves, entre ellas varias especies migratorias, por lo que también son considerados indicadores biológicos del estado ambiental.
La nueva especie fue denominada Leptuca bacillopilosa. El nombre proviene del latín bacillus (bastón o varilla) y pilosus (peludo), en alusión a parches pilosos en forma de V presentes en su caparazón.
El hallazgo lo lideró el doctor Roberto Lombardo, investigador del Departamento de Biología Marina del Centro Regional Universitario de Veraguas y miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI), en el marco de un estudio desarrollado entre 2024 y 2025 en cinco localidades del litoral Pacífico: Chiriquí, Veraguas, Herrera y Los Santos. Los resultados fueron publicados en la Revista Ciencias Marinas y Costeras (REVMAR) (https://doi.org/10.15359/revmar.18-1-1).
El descubrimiento de nuevas especies forma parte del trabajo continuo de la ciencia para documentar la biodiversidad del planeta.
La investigación también pone de relieve el papel de la Universidad de Panamá y del Estado en el apoyo a la ciencia nacional, bajo el principio de que no se puede proteger aquello que no se conoce.