Ensayar una y mil veces el solo intento de inicio. Eso hago y, quizás suene a que conversa consigo mismo el poeta que soy y sí, ello me da la oportunidad de imaginar que soy ese otro que también soy y que podrías ser tú (quien lee), a quien escucho. Sí, es para volverse loco. Muy a su manera lo han dicho ya tantos poetas y escritores, que ya suena a muletilla el recurso trillado.
Abejas en torno al panal, abejas en el maizal procurando el polen, son las ideas que aletean en torno a la cabeza del poeta, no exagerará quien diga que son avispas las que le aguijonean, en un intento casi melodramático, por no decir lo mismo con las mismas palabras.
Pues bien, una de las razones de ser de esta columna es decirles a ustedes las lecturas que llevo en el momento en que vivo, pienso y escribo. Alegría me produce puesto que me permite iniciar con dos lecturas magistrales, la una, voz telúrica y luminosa de nuestro suelo patrio y, la otra, de una de las más emblemáticas voces de la gran literatura latinoamericana y mexicana de nuestros tiempos.
Hablo de Stella Sierra y Elena Poniatowska. Elenita, como suelen llamarle de cariño, en su tierra y a quien tuve la oportunidad de estrechar la mano en 2010, es una reconocida novelista y periodista nacida en París. Sí, es una de esas que, como bien dijo esa otra gran mexicana, nacida a su vez en Costa Rica, “…los mexicanos nacen donde les da su regalada gana”, lo cual puede que sí sea cierto.
De ella leo “El tren pasa primero, de Editorial Alfaguara, primera edición, octubre 2005. Espejo del drama de los trabajadores ferrocarrileros, de sus íconos humanos y luchas por mejores condiciones laborales y de vida. Nos ilustra sobre el México post revolucionario, indómito y rebelde cuando a la injusticia se opone. De Stella Sierra, abro las páginas de “Sinfonía luminosa / Libre y cautiva”, edición de la Biblioteca Nacional de Panamá, 2017.
Llevo leído el prólogo del poeta Javier Alvarado. Hace, el poeta Alvarado un soberbio retrato espiritual de la vida y obra de la Maestra. Esbozo quizás de algún ejercicio biográfico de Sierra. Perdón si no fuera como he pensado cuando leí su elogio. Elogio de la vida que creo leer entre los versos/olas del mar de los ojos de la poeta Sierra.