Dra. Anayansi Elena Turner Yau ,Defensora de los Derechos Humanos Catedrática universitaria

Vie, 21/06/2019 - 18:28
Anayansi Turner
Autor:

Gregorio de Gracia

 

1. ¿En esencia, cómo se autodefine? No me gustan las autodefiniciones, mi práctica me define. He tratado de ser coherente entre lo que pienso, lo que digo y lo que hago, a lo largo de mi vida, lo cual me ha proporcionado esa paz interior necesaria para disfrutar lo bueno y afrontar lo malo.

2. ¿Cuál es el motor que mueve su existencia? La bondad. Como dijo Saramago, en algún momento: “El único valor que considero revolucionario es la bondad, que es lo único que cuenta”. Mi padre hablaría de la sensibilidad humana.

3. Si volviera a nacer, ¿qué cosas de su vida cambiaría y cuáles dejaría intactas? No me considero masoquista, por lo tanto, cambiaría las condiciones de doble exilio experimentadas a lo largo de mi vida: el exilio de mi padre (1969-1977) que trastocó la unidad familiar; y el exilio académico (2013-2016) sufrido por cumplir mi papel como Defensora de los Universitarios y ser esposa de quien denunció la corrupción en la Universidad. Todo lo demás lo dejaría intacto.

4. ¿En su tiempo libre a qué se dedica? ¿Qué tipo de lectura le gusta? ¿Cuál es su autor favorito? ¿Practica algún deporte? En mi tiempo libre me dedico a la cocina y a la jardinería, aparte de la lectura. Me considero una lectora voraz. En cuanto a mi autor favorito, depende del género. En poesía, me gustan Pablo Neruda y Nicolás Guillén. En novela, José Saramago, Elena Poniatowska e Isabel Allende. Autores nacionales: Gloria Guardia en novela y Jorge Turner, en cuento. En ensayos, trato de mantenerme actualizada en las materias que imparto, Derecho del Trabajo y Derechos Humanos. Últimamente, he incursionado en Derecho Constitucional. También, escribo permanentemente, tengo una columna semanal en el diario El Siglo. No practico ningún deporte, solo hago caminatas.

5. ¿Cómo es su vida familiar? ¿Es casada? ¿Con quién? ¿Cómo se llaman sus padres? ¿Tiene hijos? Considero que la vida familiar me ha dado múltiples satisfacciones, porque cuando se siembra buena semilla da buenos frutos. Estoy casada con el también colega, Vicente Archibold, un hombre versátil, con gran empuje y mi sostén en momentos difíciles. Mis padres, Jorge Turner Morales, que me heredó su visión más amplia de la vida y su capacidad de trascender al egoísmo del medio en que te desenvuelves; y Lilia Yau Villalaz, de quien aprendí la disciplina, el orden y la virtud de hacer “varias cosas a la vez”. Tengo tres hijas, todas profesionales, que me sorprenden a diario, por su creatividad infinita. Bueno, ¿qué se puede esperar de una familia multicultural y con vena artística?

6. ¿Dónde realizó sus estudios primarios, secundarios y universitarios? Mis estudios primarios los hice en la Escuela República de Francia. Los secundarios, en el Instituto Justo Arosemena. Los de Licenciatura, en la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá. Los de Doctorado, en la Universidad Nacional Autónoma de México.

7. ¿Cuál considera que ha sido su mayor logro? La docencia es una actividad que me da gran satisfacción. Puedo mencionar algunos logros: Haber contribuido al esclarecimiento de la verdad de los muertos de la invasión, con investigación puntual sobre fallecidos en 1990. Haber contribuido a la aprobación de los Convenios sobre Edad Mínima y sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil de la OIT, desde el movimiento al que pertenecimos denominado “Marcha Global contra el Trabajo Infantil” (1998-2000). Haber rescatado del olvido histórico universitario a la primera mujer abogada, Clara González, para lo cual se erigió un busto camino a la Colina (2002) y recopilamos sus escritos en una publicación (2007). Hice aportes esenciales a la creación de la carrera de Ciencia Política (2011). Fui artífice de la figura del ombudsman universitario en la Ley 24 de 2005 y la primera Defensora de los Universitarios. Rescaté los aportes de los constituyentes de 1945-1946 y lo plasmé en un libro, que ya lleva tres ediciones (2014, 2016, 2019).

8. ¿Cómo ve la profesión del Derecho en Panamá? Difícil porque en un ambiente de impunidad y falta de certeza del castigo, donde la administración de justicia está cuestionada, las nuevas generaciones de abogados enfrentan muchos obstáculos para el ejercicio profesional. El círculo vicioso de la corrupción se impone por encima de la vigencia del Estado de Derecho. Por otro lado, la calidad de la educación del abogado se ha deteriorado: hay más de 20,000 abogados en la calle y hay universidades privadas que gradúan más abogados que la Universidad de Panamá.

9. Según su percepción, ¿cómo ve la educación superior en el país? En general, la educación superior no debe verse como un negocio, sin embargo, la tendencia privatizadora se ha expandido en todas partes, no siendo nuestro país la excepción. Hay presupuestos insuficientes de la educación superior pública, sobre todo, a nivel de investigación científica, lo que hace que ésta sea muy escasa. En cuanto a la Universidad de Panamá, considero que la excesiva politización ha trastocado el terreno académico. El cogobierno universitario no debe verse como cuotas de poder y espacios políticos, sino como participación genuina de los estamentos universitarios, donde se preserve el derecho a disentir, que debe ser sagrado en una universidad, donde debe abundar pluralidad de visiones y concepciones. Asimismo, estimo que debe revisarse el sistema de ponderación electoral para escoger autoridades universitarias y ser sustituido por voto universal: una persona, un voto; o por votación indirecta a través de Asambleas universitarias, como existe en Centroamérica.

10. ¿Cómo ve en estos momentos la educación primaria, pre-media y media en el país? La educación debe ser la base del desarrollo de un país. No es posible que en el país de los rascacielos y el centro bancario haya tal atraso a nivel educativo. Por ejemplo, Panamá solo invierte el 3% de su presupuesto en educación a nivel nacional cuando la vecina Costa Rica invierte el 7%. La Ley Orgánica de Educación prescribe el 6%, sin embargo, no se cumple, es letra muerta. Por otro lado, según el INEC, solo el 14.5% de la población panameña tiene nivel universitario; el 36.6% tiene nivel secundario; el 38.2%, nivel primario; y el 7.7% no tiene ningún grado educativo. Se han hecho muchos estudios y propuestas como el Compromiso Nacional por la Educación, que queda en papel. Esperemos que el Presidente electo honre su palabra y le dé un decidido impulso a la educación en el país.

11. ¿Cuáles son sus mayores retos en su vida profesional y planes futuros? A nivel de la docencia, debemos adaptarnos al mundo digital, que es la era en que vivimos, e incorporar la tecnología como herramienta didáctica. Actualmente, estamos concluyendo un libro que se intitula: “Universidad de Panamá: los dolores que duelen son las libertades que faltan (La UP a 100 años de la Reforma de Córdoba)”. También, estamos empujando desde el grupo “Ciudadanos Unidos por la Constituyente” la necesidad de que se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente para debatir más ampliamente las bases en que se refundaría el Estado panameño a través de una nueva Constitución, más allá de las reformas puntuales que está promoviendo la Concertación Nacional. Como parte del Movimiento Constituyente Va redactamos, en conjunto con varios colegas, un “Documento conceptual y de principios para una nueva Constitución”.