JEFECITO DE A DEDO

Mar, 02/07/2019 - 18:28
Autor:

Lic. Omar Josep/Relacionista Público

 

Dispara el dedo acusador y, así sin más; un amigo, una amante, una hernia o un favor. Es nombrado “jefe” (capacidad por demostrar) el lisonjero disparo hace victimas a un grupo de inocentes previamente empleados. Llega un dictador lleno de ínfulas, sus aires de grandezas demuestran su ridícula personalidad. Frustraciones encarnadas, jactanciosos, cuasi perfecto, todos, absolutamente todos son malos excepto él o ella. (Eso lo dice al espejo) a llegado el nuevo “Mandón” Hace un tiempo luego de tantos experimentos bajo las órdenes de eso: un experimento. Escribí una frase que rozó la epidermis algo sensible - quizás por lo claro del mensaje- del ¡jefecito! Escribí: “la planificación forma parte fundamental de las ciencias de la Administración; desconocerla es la estupidez de la administración” la respuesta no se hizo esperar, la Administración no es una ciencia. ¡Dijo! “a todo ahora le llaman ciencia estos tecnócratas del liberalismo” Decidí: la discusión no ameritaba tiempo. Lo cierto a mi parecer, hay que planificar, no hacer ensayos y errores al antojo para ver que funciona, con los dineros del Pueblo. Si los puestos fuesen por el desarrollo o conocimiento, por talento, tal vez; solo tal vez. Quizás, la administración pública rebozaría y no fuese sinónimo de torpeza o tortuguismo.

Creo que todo eso es hasta intencional. En la empresa privada, por ejemplo. Hacer más con menos te hace buen administrador. En la pública, el vencer obstáculos y ser un “YES MAN” da mejores resultados. No todo esta perdido. No pretendo ser negativo ni mucho menos pesimista. Hay administradores con amplia experiencia que le otorga la edad. Y otros siempre que nombrados por el dedo del amigo, Tal vez no. Hay “viejos”, y que la palabra no hiera a los viejos por el contrario, miran con compromiso el mañana, se atreven a ver a través de los ojos de Leonardo Da Vinci, diseñando futuro, miran por la niña de Julio Verne, que nos dibujo un fondo marino que hoy el hombre explora; las estrellas de Nicolás Copérnico, llevaron al hombre al espacio.

Todos ellos y muchos otros hombres mayores y sabios que a través del tiempo supieron entender que somos pasajeros. Los Otros, los de a dedo, a esos, el puesto los idiotiza. No es el hombre de hoy el que piensa en lo moderno. Eso lo pensaron los hombres de ayer, nos es obligante llevar el proyecto al otro paso, el siguiente nivel. Seguir con el compromiso para que podamos ser los del mañana este país, así lo demandará.