Causas de un Liderazgo Deficiente en el Desarrollo de las Tareas

Jue, 01/08/2019 - 16:16
Autor:

Juanito Ortega Ríos

 

Vivimos en un mundo globalizado en constante aceleración debido a los compromisos que tenemos en nuestros hogares, en el trabajo y otras actividades que demandan la inversión de mucho tiempo para llevarlas a cabo, por tal motivo muchas veces tomamos la decisión de dejar las cosas para el día siguiente, considerando que no contamos con el tiempo suficiente, atendiendo aquellas que, a nuestro juicio, son las más urgentes. Para mitigar este tipo de aceleramiento global, es importante que los seres humanos nos apoyemos en elementos estructurales, cognitivos y conductuales, que faciliten el cumplimiento de nuestros compromisos, para ello, se requiere una actitud positiva, la aplicación de técnicas de planificación y administración del tiempo, entre otras.

Cuando las personas se organizan y planifican, pero no concretizan sus actividades aunque cuenten con el tiempo suficiente, podemos percibir, en muchos de los casos, que los individuos utilizan un mecanismo de defensa para evadir sus responsabilidades, mediante la invención de excusas para postergarlas a sabiendas que la no concreción podría traer consecuencias negativas en el futuro. Las personas que actúan de esta manera son visualizadas como perezosas o en su defecto tratamos de justificarlas, aduciendo que son seres humanos que les gusta trabajar bajo presión, pero, en la mayoría de los casos, este tipo de comportamiento está estrechamente relacionado con la cultura, hábitos y estilos de vida que lleva la persona en su diario vivir.

Los supervisores o líderes que están limitados para solucionar este tipo de comportamiento, consideran esta conducta como normal, otros la aducen como irresponsabilidad de sus colaboradores, los cuales se apoyan en actitudes de carácter coercitiva o coactiva como lo son las amenazas y/o amonestaciones que poco a poco van deteriorando el clima laboral. El desorden e incumplimiento de las tareas, también pueden estar relacionadas por trastornos meramente emocionales o mentales, donde los trabajadores diluyen sus tareas relevantes porque esperan encontrar el momento adecuado, en todo caso, esperan sentirse anímicamente bien para realizarlas, también pueden adoptar una postura cómoda que los excluya de sus responsabilidades y toman como excusa como por ejemplo “ahora que termino de comer lo hago”, “voy a relajarme primero”, “voy a atender un cliente”, entre otros.

Escuchamos en algunos compañeros de trabajo decir “se me olvidó…”, esto puede ocurrir cuando la persona tiene un tipo de problema de carácter emocional o mental, por tal motivo muchos incumplen sus promesas con sus amigos, jefes y demás personas, trayendo consigo conflictos en las relaciones interpersonales y, por ende, en su imagen como persona.

Otro elemento importante que hay que destacar en este tipo de conducta, es que la gente siempre pone en la balanza el concepto de costo beneficio al hacer algo, en este caso el sujeto analiza la importancia que tiene una u otra tarea y escoge aquella que considera más relevante, según su percepción y conveniencia.

En el ámbito laboral, las personas que dejan las cosas para última hora, son vistas como personas pocos confiables e inseguras, seguramente esta actitud mengua posibles oportunidades de crecimiento que ofrece la organización, porque su conducta proyecta una imagen de desconfianza e incomodidad hacia las personas con quien interactúa, en tales casos genera estrés al colaborador e incluso pueden contraer otros tipos de enfermedades laborales que afectan el entorno, las relaciones interpersonales y la productividad. Ser líder no es tarea fácil, requiere de competencias que genere en sus colaboradores cambios conductuales, mediante acciones proactivas y transformacionales por parte de los supervisores, quienes deben ser personas justas y equilibradas mediante el ejemplo en toda su expresión.

Otro aspecto a considerar en este tema, es el hecho de que cuando existen muchos caciques y pocos indios, las asignaciones de los trabajos no son planificadas de manera coherente, ni mucho menos equitativamente, por tal razón, los colaboradores buscan la manera de evitar la sobrecarga de trabajo, mediante argumentaciones que podrían ser válidas en su momento.

La incapacidad de algunos gestores del talento humano, que se consideran líderes, utilizan el concepto de trabajo en equipo como pretexto para justificar la mala planificación y la mala distribución de tareas, generando consigo un desorden en la praxis, de tal manera, que premian a los colaboradores irresponsables, castigan a los buenos trabajadores y generan un clima de apaga fuego en su entorno laboral.

Sería interesante medir el impacto negativo que produce un liderazgo deficiente en la gestión del talento humano, ya que generalmente la falta de productividad, incumplimiento de las tareas, clima laboral insalubre y demás, son transferidos a los colaboradores operativos “que no toman decisiones”, los cuales son los que cargan con los desmanes administrativos, por ende, se les atribuyen aspectos relacionados con la falta de sentido de pertenencia, que limitan la consecución de los objetivos organizacionales.

Definitivamente, el liderazgo transformacional juega un papel importante en todo el accionar administrativo, conlleva un contrato social donde todos sus miembros se sientan comprometidos a desempeñar su trabajo con eficiencia y dedicación, según el nivel y tareas que les corresponde.