Escuela de Periodismo 58 años en el quehacer de la comunicación social en Panamá

Jue, 01/08/2019 - 19:23
Profesor Milciades A. Ortíz  y Mgter. Leopoldo Bermudez, decano de la facultad de Comunicación Social.
Autor:

Carmen Guevara

 

Hace 58 años, un 27 de julio de 1961, se funda la Escuela de Periodismo, de la Universidad de Panamá, inició formalmente sus cursos en la llamada facultad de Filosofía, Letras y Educación.

La Escuela de Periodismo se creó con el apoyo del Sindicato de Periodistas, de esa época, y gracias a que en la AN se aprobaran $20 mil dólares para su creación en la UP. “Es la única escuela universitaria, que yo sepa, que se formó con una ley y con dinero”, relato el profesor Milciades A. Ortiz, (MAO) docente, formador de generaciones de periodistas y sociólogo.

Surge la oferta académica largamente esperada en su momento y consolidada, hoy, como una de las escuelas de periodismo más antiguas de la región, esta especialidad se ha mantenido a lo largo del pasado siglo y continua dictándose hoy en la conocida facultad de Comunicación Social, consolidándose, en la sociedad panameña, con un perfil curricular renovado.

Del primer año, como especialidad, se destaca que ingresaron 66 personas, de las cuales tres o cuatro eran mujeres, el resto varones.

Sobre este aspecto MAO indicó, en entrevista “El periodismo ha cambiado mucho, desde 1950, primeramente a nivel de sexo, ya que la mujer ha tomado un papel importante y, en estos momentos, se gradúan más periodistas femeninas que masculinos. Ahora, hay más féminas en las redacciones, ya no hacen periodismo de cocina ni sociales, ahora ellas están metidas en la montaña, en los desórdenes”.

Hay que leer

El profesor Ortiz rememoró que, en 1961, “cuando comenzó la Escuela de Periodismo que dirigía Gil Blas Tejiera, le preguntábamos: profe, ¿Cómo podemos escribir bien? Él [Tejiera] respondió lean, tienen que leer”.

Mi profesor de Redacción Periodística recalcaba  en las clases que la lectura era básica en la profesión. La lectura compresiva era importante, entender, opinar y sugerir. Sus clases eran dinámicas no solo teóricas, salíamos a la calle a hacer reportaje, por ejemplo, al mercado en el Casco Viejo, entrabamos a cantinas como: “La bocatoreña y La Mayor”, era toda una aventuras para unos jóvenes que cursábamos el tercer año de la carrera, porque veíamos la realidad en las calles, la situación de los vendedores ambulantes y la prostitución.

En esta carrera, la lectura, no sólo para el periodista, “sigue siendo un elemento esencial en la formación profesional, porque uno mejora la técnica del español y el idioma, herramientas que utilizan los profesionales de la pluma”.

El profesor nos decía “Si no le gusta la lectura, mejor no se meta a periodista. Desgraciadamente, en los momentos actuales hay menos deseos de leer. Es más, algunos jóvenes embrujados por la tecnología, consideran al papel denigrante y, tener una libreta de apuntes, es estar obsoleto. Se debe leer constantemente”, sentenció.

En esta fecha, recordamos a muchos de nuestros profesores, que ya han partido a la Casa del Padre; felicitamos al cuerpo docente y administrativos de la facultad de Comunicación Social y a nuestros colegas, quienes hoy ejercen su profesión con ética, honestidad y siempre pensando que deben ser un agente de cambio para mejorar la sociedad donde vivimos.