Mgter. Orlando A. Moscoso F. (psicólogo)
Tradicionalmente, se ha considerado que el alumno “inteligente” es aquel capaz de aprender con mayor facilidad que los demás.
Esta concepción es limitada ya que desconoce otros atributos importantes de la inteligencia. Investigaciones recientes han demostrado que, para tener éxito, no es suficiente poseer un coeficiente intelectual (C.I.) alto, sino que existen otros atributos más cualitativos que cuantitativos, que influyen en el desempeño exitoso de las personas.
Nos referimos al C.E. (coeficiente emocional o inteligencia emocional). El C.E. frente al C.I. El C.I. o coeficiente intelectual, se refiere a la capacidad cognoscitiva. El C.E. o coeficiente emocional, se refiere a “un subconjunto de la inteligencia social que comprende la capacidad de controlar las emociones propias y las de los demás, de discriminar entre ellas y utilizar esta información para guiar nuestros pensamientos y acciones”. Salovey y Mayer (1990). El C.E. incluye características como: Empatía. Expresión y comprensión de sentimientos. Control del genio. Independencia (autonomía). Capacidad de adaptación. Simpatía. Capacidad de resolver los problemas interpersonalmente. Persistencia. Cordialidad. Amabilidad. Respeto.
Es decir, una serie de características y valores que han ido desapareciendo gradualmente y que debemos rescatar en el hogar y la escuela. Los estudios demuestran que los niños con un C.E. elevado son más felices, más confiados y más exitosos en la escuela que los de C.E. bajo. El concepto de inteligencia emocional fue acuñado por Peter Salovey y John Mayer en 1990 y desarrollado por Daniel Goleman en 1995, en su libro Inteligencia Emocional, revolucionando la concepción que se tenía sobre inteligencia. El C.E. no es antagónico con el C.I.; ambos interactúan dinámicamente en un nivel conceptual y en el mundo real.
La distinción más importante entre el C.I. y el C.E. es que este no es genéticamente tan definido como aquel y, por lo tanto, padres y educadores pueden influir más en su desarrollo. Algunos factores que influyen en el desarrollo favorable o desfavorable del C.E. son los siguientes: Aumento del porcentaje de divorcios. Influencia negativa de la televisión y otros medios de comunicación masiva. Falta de respeto hacia el hogar y la escuela (padres y docentes) como modelos de imitación y fuentes de autoridad. Tiempo, cada vez más reducido, que padres dedican a sus hijos. Esperamos que este pequeño aporte, permita a padres y maestros ser más eficientes en su noble tarea de educar integralmente al individuo.