LA TAREA DE LOS INTELECTUALES

Mar, 20/08/2019 - 19:32
Autor:

Prof. Rodrigo a. Frago. M.

 

La idea de que los intelectuales son impugnadores, rebeldes y, en algunos casos, subversivos parece ser aceptada en distintas épocas por casi la mayoría de los miembros de la sociedad; sin olvidar que todos los hombres son intelectuales, pero no todos tienen en la sociedad la función de tal. De igual forma, se reconoce que la dinámica de la historia de las ideas es inconcebible al margen de la historia de los intelectuales, ya que con su pensamiento indócil han contribuido a poner en crisis los valores existentes de los dogmas, de las creencias y de las edificaciones ideológicas vigentes en un momento determinado; por lo que, se afirma que han cuestionado las mismas, las han estremecido y las han modificado por su insistente interés de hacer cosas nuevas.

En la vida del intelectual parece imposible obviar las relaciones entre el saber y el poder, entre el pensamiento y la acción, entre la teoría y la práctica, entre utopía y realidad; principalmente, por el juicio implacable que la sociedad le propina a este ser de polémica existencia, cuya labor de brindar luz a la sociedad a la cual pertenece, le atrae odio, admiración, respeto y hasta incomprensión. Por su importancia es cortejado o temido por su capacidad de persuadir, de ganarse seguidores o de neutralizar adversarios.

En nuestro país por dicha en el desarrollo de nuestra historia han surgido con eficacia las respuestas a los problemas nacionales y en la búsqueda de las mismas siempre la intelectualidad panameña ha dicho presente. Y, hoy por hoy, nuestro país afronta nuevas realidades con los demás países y en este período de adaptación propia de la restructuración mundial, es tácito que la labor de entendimiento e interpretación de las nuevas realidades del saber humano conlleve la necesidad del desempeño oportuno y contundente del intelectual como faro- guía en el devenir de la vida del Estado panameño. Es una tarea ineludible y se debe cumplir a cabalidad.