Historia de esfuerzo con final feliz Carmen Librada Pimentel González “Mente, alma, vida y corazón a la Informática”

Enviado por Ivania Yanez@p… el Vie, 12/06/2020 - 09:49
Carmen  y profesora
Autor:

Carmen Guevara C.

 

En esta oportunidad, nos trasladamos al distrito de Chepo, área Este de la república de Panamá, el mismo vino a formarse de la mezcla entre españoles, negros e indios, hoy, conformado por diferentes etnias, lo que produjo que más tarde se integraran pobladores de otras provincias, quienes han hecho de esta región su casa, la licenciada Carmen L. Pimentel González es una de ellos.

 

Ella es la protagonista de esta conmovedora historia para El Semanario de la Universidad, un lindo testimonio, con el cual me quito el sombrero, y la llamo “guerrera”, ya que ha tenido que confrontar: desigualdades, discriminación, necesidades, con esfuerzos, para obtener sus logros, en su batalla constante con la vida.

 

De sus recuerdos de niñez nos contó “vivíamos en un pueblito de nombre Superación Campesina de Chepo, tengo una discapacidad motora de nacimiento, hasta los 11 años no caminaba, pero siempre luché, me arrastraba, por el piso para moverme, mi mamá tenía que trabajar en la montaña y siempre me llevaba a caballo, todo los días amarrada, iba anca atrás de ella, creo que eso fue la mejor terapia que me pudo hacer” relató Carmencita, como es conocida en el Centro Regional Universitario de Panamá Este.

 

Tiempos difíciles

Con voz pausada relata la dura situación que tuvo que pasar: “Mi mamá se dedicaba a las labores agrícolas, todos los productos que se cosechaban eran para alimentarnos, éramos cinco hermanos”.

La travesía a lomo de un caballo, con su madre, a la huerta, quien se dedicaba a la faena de agricultora, era, en ocasiones, bajo el sol o la lluvia, puesto que era la única forma de conseguir recursos para mantener a sus hijos.

 

"Un trabajo muy duro bajo el candente sol en temporada seca y lluvias torrenciales en los meses de septiembre, octubre y noviembre, cuando mamá iba al campo, para sembrar y cosechar productos como el maíz, frijol, arroz, yuca y ñame, como manera de subsistencia, era mujer sola, sin estudio y sin recursos económicos”.

 

“La vida nos cambió cuando el diputado Tomás Gabriel Altamirano-Duque, le consigue a mi madre Tomasa González, un lote, un cuartito donde vivir y un trabajo en la Universidad de Panamá, en la Extensión de Chepo, donde laboró por 13 años, así ella me sacó adelante”.

 

Perseverancia y anhelos

Mis estudios primarios los realicé en el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) y, luego, los de educación media en el Colegio Venancio Fenosa Pascual.

 

“Me gradué del colegio, luego, tomé 4 años de descanso, en los cuales decidí cumplir con unos de mis anhelos, formar parte de la Banda Independiente San Cristóbal de Chepo, allí formé parte del batallón durante cuatro años”.

Pasado su tiempo sabático en casa, decide ingresar a la universidad, le manifiesta a su madre el deseo de superación que tenía, “tener una carrera profesional, porque veía el mundo desde otro punto de vista, ya no era una niña, que no sabía nada, me daba cuenta que la gente me miraba, por debajo”. Y me dije: “si yo pude graduarme del colegio, sé que soy capaz de tomar una licenciatura”.

 

Vida Universitaria

Estudió la licenciatura en Informática Educativa para la Gestión Empresarial. Nos comenta sobre su travesía como estudiante universitaria: “No estaba en mis planes estudiar esta carrera, yo quería estudiar para ser abogada, pero, en ese entonces, todavía no estaba preparada para viajar a la ciudad de Panamá.

 

La única opción que tenía era Informática, porque las otras se me dificultaban, por la movilidad en mis manos. Existían otras carreras como: enfermería, educación, contabilidad, pero, no me gustaban.

Entonces yo le metí mente, alma, vida y corazón a la Informática, con el tiempo me quedó gustando, tanto así que quiero estudiar una maestría”.

 

“Cuando ingresé a la Extensión Universitaria de Chepo, fungía como directora la profesora Iluminada González, conversé con ella, nunca me cerró las puertas, siempre me dijo “Te voy apoyar en todo lo que pueda”.

 

Mi salón quedaba en la plata superior del edificio, la profesora Iluminada mandó a trasladar las clases a los salones de la planta baja, para que yo no tuviera que subir las escaleras, por mi condición de discapacidad que tenía.

 

La profesora Iluminada, además, me apoyaba con dinero para el pasaje, libros o si tenía que hacer alguna investigación”. Cuando la profesora se fue del CRU me dije “quedé sola”, pero yo sabía que sola o acompañada lo podía lograr”, añadió.

“Cuando estaba en segundo año de la carrera me caí en mi casa, tuve un fuerte golpe y de allí tuve que bajar un poco y hacer dos materias por semestre, porque la lesión fue cervical y demoré prácticamente un mes en cama, sin embargo, seguí con mis estudios, mandaba a pedir los módulos”, explicó.

 

Solicita ayuda para seguir estudios de postgrado

“Por eso, voy a hablar para ver si logro una ayuda, porque no puedo pagar una maestría. Quiero que quede algo claro, como se lo dije al doctor José Emilio Moreno, vicerrector Académico, aquí sentada, yo he intentado, por todos los medios, conseguir un trabajo, para pagarme esta especialidad y no lo he conseguido, por eso conversé con él para saber qué opciones me daba, a lo que me contestó que iba presentar mi caso al Rector para ver qué decía. Tengo fe en que Dios me puedan ayudar”.

 

Madre enferma

“No es que quiera estudiar por capricho, si no que, nadie sabe por lo que estoy pasando, en estos momentos; hace un año a mi mamá le diagnosticaron un cáncer, cuando ella no esté tendré que depender de mi misma, por eso tengo que prepararme bien”.

 

Gusto y aficiones

Disfruta escuchar la música típica, en especial del conjunto de Manuel de Jesús Abrego, nos comenta

“El cantante del grupo, Abdiel Núñez, me ayuda cuando he necesitado siempre he recibido su apoyo, pero yo no quiero depender de alguien. Quiero ser independiente y salir adelante por mi propio esfuerzo”.

 

Inclusión versus la exclusión en la universidad

“Mis compañeros de estudios eran un amor conmigo, ellos se turnaban, copiaban para ellos y para mí, me prestaban sus cuadernos para que le sacara copias o se lo llevaban, para ellos copiar lo que tenía que hacer. Cuando era día de laboratorio, tenía mi grupo, éramos cuatro, tres varones y yo, siempre hacíamos los trabajos y estábamos unidos”.

 

“De los profesores de la Universidad de Panamá no tengo quejas, con excepción de un profesor de inglés que vino en un verano al Centro Regional Universitario y me discriminó totalmente diciéndome: que la universidad no le estaba pagando, para darle clases a personas con discapacidad… pero, gracias a Dios, yo retiré esa materia y la hice después con el profesor Lima Fuentes, quien me ayudó bastante.

No tengo queja de ningún otro profesor de esta sede académica, no recuerdo ni el nombre de ese docente que me discriminó” … “Porque yo trato de olvidar los malos momentos”.

 

Mensaje a los estudiantes con capacidades especiales

Envío un mensaje, en primer lugar, a las autoridades que tienen que ver con la toma de decisiones, “En este centro universitario se necesita un aula para atender a personas con capacidades especiales” … “Eso era lo que peleaba siempre y lo seguiré haciendo”, “les digo a mis compañeros con discapacidad, que no se queden callados, que hablen, que toquen puertas, porque a veces cuando una puerta se cierra, luego, se abren varias”.

 

“Si deseas algo y te lo propones lo lograrás”

El mensaje para las personas sin ninguna discapacidad, “que sean conscientes que lo único que sirve en la vida es el estudio, por más que uno no quiera, se rompa la cabeza y diga “eso está duro, yo me lo decía, pero también decía lo tengo que lograr “.

“Decirles a ellos que estudien que no anden por allí de ociosos, que miren el ejemplo mío, yo no cuento con mis manos, pero si cuento con una mente y siempre he dicho que, la mente manda al cuerpo, que si quieren algo y te lo propones lo logras, porque lo logré.

Una cosa que no se me ha logrado, pero yo sigo tocando puertas… que estudien y sean unos profesionales”.

Para finalizar, le mando un mensaje directo al Rector de la UP. “que, por favor, habilite docentes para que sean capaces de enseñar a los jóvenes que tienen dificultades similares a las mías, que tienen la mente clarita, pero que tienen otras discapacidades, para que ellos puedan estudiar una carrera, es lo único que puedo pedirle”, concluyó.