AUTOESTIMA Y CARICIAS

Enviado por Ivania Yanez@p… el Mar, 23/06/2020 - 04:29
Autor:

Orlando A. Moscoso F./ Psicólogo y docente universitario

 

Autoconcepto: “Es la opinión que tiene la persona sobre sí misma; es decir, las ideas referentes a su valor personal”.

 

Autoestima: “Es el sentimiento, positivo o negativo, de aprecio o de desprecio, derivado del autoconcepto, que experimenta la persona sobre sí misma”.

 

La autoestima empieza a gestarse desde el momento de la concepción. Se origina cuando la pareja decide o no tener un hijo, porque éste será o no deseado y, por lo tanto, las actitudes y conductas de los padres hacia él alimentarán u obstaculizarán su pleno desarrollo.

La autoestima se alimenta de las experiencias positivas (agradables) que recibe el niño en su hogar y fuera de éste y se deteriora con las experiencias negativas que experimenta en estos mismos medios.

Mientras más significativa sea la persona para el niño, más contribuye a formar o deformar su autoestima.

Desde que nace el ser humano depende de otros para sobrevivir. Necesita alimento, protección, amor y reconocimiento.

El reconocimiento generalmente es expresado a través del contacto físico o las caricias físicas (besos, abrazos, caricias, etc.) y las caricias verbales (representadas en diferentes expresiones verbales de afecto y aceptación).

Para Eric Berne, una “caricia” es una manera positiva o negativa de comunicar “sé que existes”, “sé que estás ahí”. Tal reconocimiento es necesario para sentir que uno está bien o simplemente que está vivo.

Las caricias pueden ser incondicionales, cuando se dirigen a lo que la persona es, a sus características personales. Por ejemplo: “Eres agradable”, “eres torpe”, “te quiero”, “te odio”.

Las caricias serán condicionales cuando se refieren a lo que la persona hace o tiene. Por ejemplo: “Hiciste un buen trabajo”, “ganaste malas calificaciones”, “tienes un carro lindo”.

Las caricias pueden ser positivas o negativas. Las primeras resaltan las cualidades, lo bueno de la persona. Las segundas se refieren a los defectos, a los aspectos negativos del individuo.

Las caricias incondicionales positivas son las de mayor valor psicológico, no solamente porque funcionan como reconocimiento a la persona, sino también porque alimentan su autoestima y generan bienestar psicológico.

Sin embargo, se deben diferenciar las caricias de las adulaciones, las cuales tienen un fin manipulativo. Las caricias son honestas (decir lo que realmente se siente), directas (transmitida directamente a la persona a quien va dirigida) y sin fin utilitario (valiosa intrínsecamente, no por los beneficios que podamos derivar de ella).