Historiadora de la UP revela resultados sobre investigación acerca de los púlpitos de la Iglesia Católica en Panamá

Vie, 15/09/2023 - 20:10
Autor:

Luis O. Guerra | Fotos cortesia: Candy Barbenera

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Púlpito de la Iglesia Santo Domingo de Guzman, Parita, Herrera.

Un conjunto de púlpitos de iglesias localizadas en varias provincias del istmo se ha considerado obra de arte. La doctora Candy Barberena, historiadora del arte e investigadora del barroco indigenizado, define el hecho como hallazgos inéditos realizados a través de las lecturas iconográficas.  Es decir, son los primeros en relación con las piezas virreinales. Gracias a su colaboración esta es la primera de 5 entregas a publicar.

La información recoge datos provenientes de los resultados arrojados por la investigación que tuvo como campo de estudio iglesias ubicadas en Herrera, Coclé, Los Santos, Veraguas e incluso en Chiriquí desde el 2019.

En seguimiento a la metodología basada en patrones, y realizando las lecturas iconográficas, la investigadora recorrió el país.  Esto le permitió visitar templos considerados monumentos históricos. Los púlpitos fueron encontrados en: Santa Ana, en ciudad capital; San Francisco de Asís, en Veraguas; Santo Domingo de Guzmán, en Parita, en Herrera; la Basílica Menor Santiago Apóstol de Natá, en Coclé, y el púlpito de la Catedral San Juan Bautista de Penonomé, también en Coclé.

Candy Barberena revela que la confluencia de elementos indígenas y europeos en el proceso de interpenetración creadora, no solo pone en escena el mestizaje cultural del siglo 18, también abre interesantes posibilidades de descodificación del arte religioso virreinal.

La investigadora recuerda que como es sabido los púlpitos están en desuso desde el último Concilio Vaticano -1959 a 1965- y lograron su máximo esplendor en el barroco. Era usual, que, a los lados del coro, se ubicaran anchos púlpitos –ambones- para la lectura del Evangelio y la Epístola.

La historiadora de la Universidad de Panamá asegura que la creación de los púlpitos panameños se les atribuye a los talleres de los artesanos indígenas. Y, que nacieron en un período similar a los de San Francisco de Asís -1773 y 1775-, y al de San Juan Bautista de Penonomé -siglo 18-. Asimismo, ocurrió unas décadas antes con el púlpito de Parita, en Herrera.

El púlpito de San Juan Bautista de Penonomé es original, con forma octogonal, compuesto por paneles que llevan amplios festones vegetales (en rojos, verdes y amarillos), que disminuyen de dimensiones de arriba hacia abajo, y que están flanqueados por otros delgados festones vegetales de ritmo ascendente. Barberena aclara que este templo inicialmente no constituía parte de su investigación, sin embargo, se ha integrado por ser un objeto significativo dentro de la estética indigenizada panameña.

El estilismo indigenizado de los púlpitos de Santo Domingo de Guzmán, el de San Bautista de Penonomé y el de la Iglesia de San Francisco de Asís presentan un estallido de colores, primando en el caso de los dos primeros púlpitos, los follajes y las flores. El de Natá, por otro lado, es una referencia de la excelencia del arte culto representando la tipología y técnicas del estilo barroco español, y también pertenece al siglo 18.

Debido a la importancia de encontrar los precedentes indígenas, de época precolombina, de las canéforas y atlantes que aparecen con cierta abundancia en los retablos y púlpitos panameños, se han recolectado los ejemplos más notables de la arqueología escultórica hallada en Panamá y otras áreas del istmo mesoamericano.