Corrupción a lo largo de la historia

Lun, 20/11/2023 - 14:12
Autor:

Carmen M. Guevara Cruz /Periodista *Imagen tomada wixsite.com/panamaepocas/Foto cortesía de Dra . Julia Sáenz

foto historica

En los 120 años de historia de vida republicana, Panamá no escapa de la corrupción, la cual ha estado insertada en todos los niveles, convirtiéndose en ‘casi una institución’, señala el historiador, geógrafo y diplomático Omar Jaén Suárez. La corrupción es, además, uno de los ‘desafíos’ más importantes que tiene el país porque distorsiona la economía y el desarrollo sostenible de las sociedades.

Una información consultada en La verdadera historia de la separación de 1903 Reflexiones en torno al Centenario, del profesor Olmedo Beluche, relata las condiciones como se llevaron a cabo las negociaciones entre Estados Unidos y el gobierno colombiano, que estaba dispuesto a permitir la construcción del Canal pero pedía cobrar parte de la indemnización de la compañía francesa que no había terminado la obra (40 millones de dólares), más 10 millones al contado y 600 mil mensuales (el Ferrocarril Transístmico pagaba 250 mil dólares anuales, que el Estado dejaría de recaudar). Pero Estados Unidos consideró que podía conseguir lo mismo directamente, por la fuerza, mucho más barato y organizando de paso una posesión colonial en Panamá.

Al respecto, Beluche manifestó, el costo, en efecto, fue mínimo: 100 mil dólares, que llegaron por el Crédit Lyonnais, para sobornar a dos generales y a unos pocos soldados colombianos, otros 75 mil, un mes después, que del banco Joshua Lindo fueron al Isaac Brandon & Bros., de Panamá, para el puñado de oligarcas conjurados, y los 10 millones de adelanto que hubieran correspondido a Colombia, pero que jamás llegaron a Panamá y quedaron en un banco neoyorquino, administrados por J. P. Morgan y Cía.

El tema de la corrupción es un fenómeno que no se define. Solo hay que ver, escuchar y leer cada día los noticieros en los diarios, la radio y canales de televisión nacional, e inclusive Internet, sin exceptuar a otros países de los distintos continentes.

Jaén Suárez, en entrevista al diario La Estrella de Panamá, publicada con el titular: Panamá, ¿corrupta desde la antigüedad? el 29 de diciembre de 2022, señalo: “Existe una larguísima tradición de corrupción en Panamá y en todo el continente, en verdad en casi todo el mundo. Es un comportamiento nocivo que ha sido rechazado y hasta denunciado por la gente decente, que, sin duda, es mayoría. La corrupción es casi una institución en Panamá y en muchísimos otros lugares del planeta”.

¿Qué dice el Código Penal en el Artículo 387? El funcionario o servidor público que se apropia o utiliza, en cualquier forma, para sí o para otro, caudales o efectos cuya percepción, administración o custodia le estén confiados por razón de su cargo, será reprimido con pena privativa de la libertad, no menor de 2, ni mayor de 8 años.

La información cita al experto en derecho político, Lisímaco López quien explica que existen al menos 3 niveles de corrupción: corrupción política, corrupción mayor y corrupción menor; y entre los tipos de corrupción que hay están: extorsión, soborno, peculado, colusión, fraude, tráfico de influencias y falta de ética.

Jaén Suárez explica, por ejemplo, que, en los 3 siglos de la época colonial, los presidentes de la Real Audiencia de Panamá (Tribunal de Apelaciones de la Corte Española instalada en América) y los gobernadores, eran las autoridades principales en Panamá. A ellos se les acusaba a veces de actos de corrupción, es decir, de recibir lo que llamaban “cuelgas” (expresión que hoy se asocia a los regalos navideños) para que les facilitaran sus negocios, o los juzgara favorablemente, explicó.

La corrupción pública “ilegal” involucra a menudo entes privados y aunque sea “legal”, puede ser profundamente “inmoral”, asevera Jaén Suárez.

Raúl Leis R., en su ensayo “Retrato escrito de la corrupción”, presentado por la Fundación Friedrich Ebert en agosto de 2014 anota: “La corrupción tiene muchas caras y no es generalmente un acto aislado, sino más bien un sistema de comportamiento, una especie de cadena comunicacional en negativo”. Leis sostiene que “la corrupción constituye una de las mayores fuentes de inestabilidad política que amenaza a la frágil institucionalidad democrática de América Latina. Es un ‘mal endémico’, difícil de erradicar, que atraviesa las sociedades a todos los niveles”.

 

Análisis histórico sobre los efectos deliberados de la corrupción, fenómeno delictivo que manifiesta desvalor.

Julia Saenz
Dra. Julia Sáenz, catedrática de Derecho Penal, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Universidad de Panamá. 

La corrupción tiene un impacto devastador en todo el mundo. El Banco Mundial estima que, cada año, en los países en desarrollo, y debido a este mal, se pierden entre $20 y $40 mil millones de dólares.

El historiador, geógrafo y diplomático Omar Jaén Suárez, durante una entrevista para el diario La Estrella de Panamá, aseguró que la corrupción pública vigente se asocia en el imaginario colectivo al nacimiento de la República, pero no se queda allí. En la época de los primeros gobiernos liberales hasta la década de 1940, se cobraba hasta el 5% del salario a los funcionarios para alimentar, en principio, al partido gobernante.

En Panamá “la corrupción siguió siendo un problema grave en los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo, así como en las fuerzas de seguridad”, señala el Departamento de Estado de los Estado Unidos (EEUU), en su reporte de Derechos Humanos 2020.

El fenómeno de la corrupción revela caos, desorden y debilidad de un gobierno y de un país y, en consecuencia, de una sociedad, y así trasciende y manifiesta una cultura y una mentalidad de decadencia y de atraso, de desintegración social y nacional.

Sobre el referido flagelo, la doctora Julia Sáenz, catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Panamá, preparó un análisis, para el Semanario La Universidad.

El fenómeno de la corrupción, analizado por Sáenz, debe enfocarse desde el punto de vista social, criminológico y penal. Desde el ámbito penal, sostiene que la corrupción es considerada un delito, una conducta ilícita que afecta a la administración pública. Según su definición, en un primer caso, la corrupción es aquella en la cual el propio servidor público solicita a un tercero una dádiva -dinero-, por realizar su trabajo o lo que le pidan que haga en atención al ejercicio de su labor.

En referencia a un segundo caso, la penalista explica que la corrupción ocurre cuando el servidor público, a través de una tercera persona, solicita dinero, la dádiva o el favor, -porque no corresponde solo a la entrega de dinero o favor que se le haga, también forma parte de este mal-.

Un tercer caso de corrupción surge cuando una persona quiere obtener el favor o la ayuda por parte del servidor público, quien ofrece la dádiva o dinero, favor o promesa de obtener algo – estos son los 3 tipos de corrupción que contempla el Código Penal-.

También, hay otro tipo de corrupción que tiene que ver con servidores del Estado a nivel internacional, quienes solicitan la dádiva para realizar alguna transacción. Y, se relaciona con el soborno internacional.

Desde el punto de vista social la jurista y académica señala que la corrupción se maneja como un comportamiento que contraría las normas de convivencia de las personas que no quieren seguirla. Por ejemplo, un individuo que está en la fila de un banco y quiere colarse y conoce al policía de seguridad porque es su vecino y le dice -esta fila está muy larga pásame-, argumentó la jurista.

Explica que otra forma de corrupción social se da cuando estás esperando tu luz del semáforo y otro carro se te cruza, lo que se conoce en Panamá “como juega vivo”.

Dentro de la corrupción social también entra la clase política. La persona que aspira a un cargo político lo hace con la intención de utilizar su posición para hacer tráfico de influencia y obtener dinero mal habido, entre otras cosas. La compra de votos es una forma de corrupción. Es social y política, porque el elector que emitirá el ejercicio del sufragio se deja comprar y manipular por dinero.

La corrupción constituye un delito de carácter funcionarial porque uno de los sujetos activos, una de las personas que incurra en esa figura delictiva, desde el punto de vista penal es el servidor público.