Hacia los 30 años de la Convención de Belem do Pará

Jue, 07/12/2023 - 23:12
Autor:

Aracelly De León/ Directora del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará (lugar de adopción el 9 de junio de 1994), define la violencia contra las mujeres, establece el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia y destaca a la violencia como una violación de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.

Propone por primera vez el desarrollo de mecanismos de protección y defensa de los derechos de las mujeres como fundamentales para luchar contra el fenómeno de la violencia contra su integridad física, sexual y psicológica, tanto en el ámbito público como en el privado, y su reivindicación dentro de la sociedad.

La convención establece tres tipos de violencia: violencia física (golpes, jaloneos, empujones, pellizcos, lesiones, entre otras muestras). Violencia sexual (imposición para tener relaciones sexuales o violación, abuso sexual, o tocamientos sin consentimiento, entre otros). Violencia psicológica (humillaciones, amenazas, celos, chantajes, intimidaciones, descalificaciones, entre otros).

La convención establece tres ámbitos de la violencia: En la vida privada: cuando la violencia se ejerce dentro de la familia, la unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, aun cuando el agresor no viva con la víctima. En la vida pública: cuando la violencia es ejercida por cualquier persona, ya sea que esta se lleve a cabo en la comunidad, en el lugar de trabajo, en instituciones educativas, establecimientos de salud o cualquier otro lugar. Perpetrada o tolerada por el Estado o sus agentes, dondequiera que ocurra.

Toda mujer tiene derecho a una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado. Este derecho incluye, entre otros: El derecho de las mujeres a ser libres de toda forma de discriminación. El derecho de las mujeres a ser valoradas y educadas libres de patrones estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o subordinación.

Toda mujer tiene derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos y a las libertades consagradas por los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos. Tiene derecho a ejercer libre y plenamente sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales y contará con la total protección de esos derechos consagrados en los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos.

Con fines de apoyar la divulgación y aplicación de la convención el texto además de estar disponible en español, inglés, francés y portugués se ha traducido a varios otros idiomas que se utilizan comúnmente en la región de las Américas, incluyendo: Aymara, Guaraní (Bolivia), Holandés, Kreyól (haitiano), Quechua (Bolivia) y Quechua (Perú). Para fortalecer la colaboración entre la CIM y los Observadores Permanentes ante la OEA, se ha traducido al griego e italiano.

En Panamá sería conveniente traducir esta convención a las diferentes lenguas de nuestros pueblos indígenas para rendir homenaje a los 30 años de su proclamación.