Abra los ojos y mire la verdad

Lun, 05/02/2024 - 14:44
Autor:

Carlos Iván Caballero G. /Periodista

 

Arranca otra campaña electoral aún envuelta en el lúgubre y desagradable aroma que dejó el controversial tema minero.

De alguna manera, el aroma que aún no disipa el viento condena a un profundo abismo de desconfianza a todos los aspirantes a la silla presidencial. Esta desconfianza es una leve sospecha de que la sociedad comienza a despertar, espero que así sea.

La malicia de que algo no anda bien conduce al pueblo a levantar el estandarte de la duda al preguntarse: las intenciones de los actores de todas las campañas, en esta ocasión, ¿es verdadera, o es otra actuación al mejor estilo de Charlie Chaplin?

La rutinaria y tradicional forma de hacer campaña llevará a muchos magnates del engaño y la farsa, a utilizar sus mejores estrategias para sacar los votos necesarios de las poblaciones que olvidaron durante el último quinquenio.

Es seguro que nuevamente surgirán las promesas que hablan del desarrollo de centros de enseñanza, mejores calles y carreteras, y mejor presupuesto para hospitales que brindarán las bases para obtener un óptimo sistema de salud.

Lo heroico de estas promesas se observa en los problemas que atraviesa el Hospital Oncológico Nacional (HON), con su escaso presupuesto. Espero que tome muy en serio la importancia que dan los políticos a las promesas de campaña, una vez llegan al Palacio de las Garzas.

Considere la decepción antes mencionada como una advertencia del propósito oscuro y mezquino que muchos persiguen para conseguir al poder. Espero que lo antes expresado contribuya a que abra sus ojos y observe la intensión de aquellos que desean permanecer en un puesto que otorga el voto popular.

La clara intención es continuar alimentándose de las mieles del Estado.

La estrategia que utilizan estos ilusionistas de la política los lleva a mezclarse con multitud que jamás han conocido, utilizando una máscara que han sacado del baúl electorero y que solo abren cada cinco años.

Este baúl contiene sus mejores caretas y vestidos políticos que los lleva a introducirse en la sociedad sin revelar sus verdaderas intenciones.

Captar la simpatía de la sociedad es evidente, la consigna “un voto es importante porque suma”.

Esta consigna los llevará a las calles y mostrarán su mejor ángulo al sonreír a las cámaras, con el objetivo de captar la atención de la opinión pública para ganar popularidad entre ellos. Es posible que también estrechen las manos de quienes no conocen, además de bailar, saltar y hacer otras tantas monadas que en otro tipo de escenario jamás harían.

En los siguientes tres meses usted verá de todo, desde el pregón que le importa la sociedad, poniendo cara de dolor y sufrimiento, hasta la ridícula expresión “yo sí amo a mi país”. Imagino que es cierto, en qué lugar del mundo el Estado lo dejaría hacerse rico en un abrir y cerrar de ojos y no investigarlo.