Dr. Alcides Muñoz Lasso, Subsecretario general de la Universidad de Panamá ,Físico y conciliador .

Enviado por Ivania Yanez@p… el Mar, 13/08/2019 - 15:19
Dr. Alcides Muñoz Lasso/Sub-Secretario General de la Universidad de Panamá
Autor:

Gregorio de Gracia

 

“No somos perfectos, pero tratamos de producir el mejor producto académico para el país”.

En esencia, ¿Cómo se autodefine? Me considero una persona conciliadora, que utiliza la lógica para resolver las circunstancias que se me presenten.

¿Cuál es el motor que mueve su existencia? Tratar de que las cosas salgan bien y ver que lo que hice se puede mejorar.

Si volviera a nacer ¿Qué cosas cambiaría y cuales dejarías intáctas? No cambiaría la profesión que elegí, quise ser físico. Me encanta la ciencia, buscar modelos matemáticos que expliquen la naturaleza. Cambiaría el no haber aprendido idiomas. Es algo que no tiene limitantes en un mundo cambiante.

¿Dónde realizó sus estudios primarios, secundarios y universitarios? Los primarios en la Escuela Belisario Porras. Los secundarios en el Colegio José Dolores Moscote, donde logré el título de Bachiller en Ciencias. En la Universidad de Panamá, logré la Licenciatura en Física. En la Universidad Autónoma de México (UNAM) ostenté la Maestría en Ciencias de Materiales y, en la Universidad de Barcelona, Cataluña, España, estudios de Doctorado en Física de Materiales.

¿Qué profesores considera usted que marcaron su vida en el aspecto profesional? En la primaria, la maestra Mayra, era muy cariñosa, nos despedía con un beso. En la secundaria, el profesor Roque de la Rosa, nos inculcaba la participación colectiva, y nos inculcó sensibilidad.

¿Cómo fue su infancia? ¿Dónde se crió? Me crie en calle 16, Parque Lefevre, vivíamos en barracas, a unas cuadras del colegio Moscote, durante mi niñez, adolescencia y adultez. Jugábamos descalzos, en grupo, usábamos biombos, cuando llovía hacíamos carreras de barquitos, narrábamos cuentos de brujas, tuliviejas, etc… Las madres del barrio nos cuidaban, nos regañaban y aconsejaban y se hacíamos algo malo nos daban un tirón de orejas. En verdad, se vivía de manera sana.

¿Cómo es su vida familiar? ¿Cómo se llaman sus padres? ¿Es casado? ¿Tiene hijo? Soy el fruto de la relación entre Carlos Muñoz (q.e.p.d.), indígena de descendencia guna y mi madre Nemesia Núñez (q.e.p.d.), oriunda de la provincia de Panamá Oeste. Tengo cuatro hermanos: Adriana, Carlos y Celso. Estoy casado con Graciela Pérez, con quien tengo un hijo llamado Duirien.

¿A qué se dedica en su tiempo libre? Antes practicaba baloncesto, voleibol, ciclismo y levantaba pesas, pero, por cuestiones de trabajo, he ido dejando esos menesteres. Me gusta leer sobre temas de ciencia ficción, obras clásicas como “El Quijote” y de Marx, y de autores como Eduardo Galeano, Gabriel García Márquez, Laura Esquivel, entre otros.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro? Ser parte de un grupo de profesores que creemos en los cambios y hemos logrado ponerlos en práctica en la administración de esta universidad.

¿Cómo vislumbra la producción de profesionales de la Universidad de Panamá? No somos perfectos, pero tratamos de producir el mejor producto académico para el país. Nos falta mucho, pero eso no significa que los docentes no estemos trabajando para ser los mejores.

¿Cuál es el rol de la figura del Subsecretario General de la Universidad de Panamá? Participamos en el proceso de matrícula, equivalencias médicas, graduaciones, homologaciones de títulos, evaluación de títulos, impresión de los créditos. Tenemos un proyecto de digitalizar todo con el objeto de disminuir papelería, ya que la Secretaria General es la custodia de la documentación de la Universidad de Panamá.

Según su percepción, ¿cómo ve usted la educación en el país a nivel primario, secundario y universitario? Es un tema muy complejo, pero mi opinión es que mientras no preparamos bien a los que forman, tendremos deficiencia. No veamos la educación como un trabajo solamente, tenemos que sentir pasión y vocación por lo que hacemos, para dejar esa semilla cimentada en las futuras generaciones, que son el relevo generacional de país, asegura. Puntualiza que para ser maestro hay que tener una aptitud de cambio, una mente abierta, de lo contrario, el estudiante no avanzará. Esto es integral, la educación puede mejorar, pero tenemos que sentarnos a planificar.