Magister José Him.
Claro Goméz Caballero /Periodista*Texto -Imagen
Académicos y especialistas en biología, microbiología, geografía física y sociología, de la Universidad de Panamá, coinciden en que la reactivación de mina Remance en el distrito de San Francisco, en Veraguas, afecta a la cuenca hidrográfica del río Santa María y sus afluentes.
Explican que la cuenca del río nutre de agua potable a las poblaciones de las provincias de Veraguas, Herrera y parte de Coclé.
Para el magíster Ángel Javier Vega, biólogo investigador del Centro Regional Universitario de Veraguas (CRUV) y director del Centro de Capacitación, Investigación y Monitoreo de Biodiversidad -COIBA, la situación es compleja. Añade que la historia señala que la minería ha sido pésima para la humanidad, flora y fauna silvestre, terrestre y acuática.
Tenemos un río que nace en las montañas de Santa Fe y termina en la bahía de Parita, cuyo recorrido beneficia con agua potable a más de 75 mil personas. Asimismo, a la ganadería, la agricultura e industria de las provincias centrales, por lo tanto, la minería no es negociable.
Para el magíster José Him, microbiólogo y director del Centro de Innovación, Desarrollo Tecnológico y Emprendimiento del CRUV, los antecedentes demuestran que las minerías a cielo abierto son fuentes de contaminación ambiental debido al uso de cianuro.
El proyecto de mina Remance está muy cerca al río Santa María, que, como se ha dicho, abastece a las provincias centrales en su mayoría y en otrora mató a muchos animales en la cuenca media y baja.
Para el profesor Víctor Jordán, sociólogo, ambientalista y coordinador de la Escuela de Sociología en el CRUV, la reapertura de mina Remance, es un peligro y delito contra la sociedad; trastoca las leyes y convenios internacionales que ha firmado Panamá y contradice el artículo 118 de la Constitución Política en el capítulo sobre el régimen ecológico.
Argumenta que las violaciones -presuntamente- se hacen a través de los ministerios de Comercio y Mi Ambiente que son los que otorgan las concesiones actuando contra el principio precautorio que dice, no se debe aprobar ninguna obra que pueda presentar riesgos para la salud humana y el ambiente.
El doctor Jaime Rivera, geógrafo físico y coordinador de la Facultad de Humanidades, investigador y asesor ambiental en el CRUV, opina que los proyectos a cielo abierto solo son exitosos para países con amplios territorios y con situaciones climáticas secas, que no es el caso de Panamá.
Expresa, que con 7 millones de hectáreas distribuidas en 75 mil 500 kilómetros cuadrados de territorio, se convierte en un enclave mesoamericano para la protección de los bosques.
Panamá es uno de los 10 países más lluviosos del mundo con 2 mil 500 milímetros de lluvia en 8 meses del año; en consecuencia, los proyectos mineros que utilizan lagunas para el lavado y vertido de residuos de la extracción del oro pueden desbordarse trayendo consigo la contaminación de los flujos hídricos de las corrientes de agua.