Carmen Guevara C.

El 1 de mayo de 1886, en Estados Unidos, se sitúa el origen del Día Internacional de los Trabajadores. La fecha conmemora la acción y valentía de los “Mártires de Chicago”, quienes encabezaron una huelga para exigir la jornada laboral de 8 horas frente a condiciones de explotación extrema, con turnos que se extendían entre 12 y 16 horas diarias.

La revuelta de Haymarket Square, en Chicago, se convirtió en un símbolo de la protesta social y marcó un punto de inflexión en la historia laboral.
Estudiantes y profesores de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá compartieron sus impresiones sobre la jornada laboral y la explotación.
Emmanuel Barahona, abogado titulado y estudiante de segundo año en Ciencias Políticas, esgrime varias lecturas sobre el hecho histórico. Sostiene que avances logrados han permitido una mayor participación en los espacios laborales y mejores condiciones en comparación con las de aquella época.
No obstante, considera que hay un retroceso vinculado a la adopción de ciertas corrientes económicas. “Se está produciendo una flexibilización del espacio laboral que, en muchos casos, implica una regresión de derechos”. Esta tendencia se observa en Panamá y en varios países de Latinoamérica y Europa, agrega.
Para el jurista, muchos trabajadores carecen de contratos permanentes, reciben salarios por debajo del mínimo o enfrentan prácticas irregulares para el reconocimiento de horas extras. “Esto contrasta con las condiciones de quienes trabajan en empresas que cumplen con el Código de Trabajo y respetan los derechos laborales”.
El cuestionable escenario lo atribuye a deficiencias en la fiscalización, en clara referencia al Ministerio de Trabajo. “En muchos casos no se supervisa adecuadamente a empresas que acumulan denuncias por incumplir las normas laborales”.
Yadira Aguilar Gordón, abogada y coordinadora del Instituto de Estudios Nacionales (Iden) opta por resaltar los logros obtenidos como la jornada de 8 horas diarias y 48 semanales.
En contexto y haciendo docencia, recuerda que el Código de Trabajo reconoce esta fecha, 1 de mayo, como día de descanso obligatorio y establece un recargo del 150 % como pago extraordinario en caso de que el trabajador sea requerido, en estricto cumplimiento de la ley.
De lo expresado se desprende que estos resultados se atribuyen a las luchas del movimiento obrero en Estados Unidos en 1886, particularmente a las de los llamados “Mártires de Chicago”, cuando trabajadores de distintas ciudades se concentraron en esa urbe para exigir mejores condiciones laborales.
Subraya que, a lo largo de la historia, en Panamá, también se han registrado luchas sociales -guardando las proporciones- en las que militantes de movimientos gremiales y obreros, hombres y mujeres, demandaron el reconocimiento de derechos hoy vigentes. Entre ellos, mencionó la regulación de la jornada laboral diurna, vespertina y mixta, los aumentos al salario mínimo y la revisión periódica de tarifas cada 2 años.
Destaca otras conquistas: la incorporación del trabajador a la Caja de Seguro Social, el pago del décimo tercer mes, las vacaciones de 30 días tras 11 meses de trabajo continuo, las primas por antigüedad y el derecho a huelga, entre otros beneficios.
La letrada plantea interrogantes sobre la realidad laboral actual. De forma crítica se pregunta si en un siglo marcado por la innovación tecnológica y tras superar una pandemia de más de 3 años, se respeta la jornada de 8 horas en el teletrabajo y si todos los contratos cumplen con la normativa vigente o si persisten abusos por parte de los empleadores. En ese sentido, llama la atención sobre la situación de los trabajadores de plataformas digitales, cuyos derechos aún no están regulados en el Código de Trabajo.
Yadira Aguilar Gordón formula un llamado a la reflexión de los diputados a fin de que impulsen cambios sustanciales en la normativa que rige la materia laboral.
El criterio de Javier Mitil, profesor de Derecho Comercial confronta la realidad actual de manera significativa con lo ocurrido a finales del siglo XIX. Esto es lo que arguye: “hoy existen 3 turnos laborales regulados: el diurno de 8 horas, el nocturno de 7 y el mixto de 7 horas y media”.
Reconoce que, aunque hay avances importantes, persisten dificultades como la discriminación laboral, especialmente hacia las mujeres. “Aún se registran casos en los que no se paga igual salario por igual trabajo o se imponen requisitos discriminatorios, como pruebas que no deberían exigirse”.
En relación con el pasado, Haymarket conserva su carga simbólica: sigue siendo un espacio de reunión para la expresión de demandas sociales y manifestaciones públicas.
El diario The New York Times resalta su relevancia: “Su significado tiene que ver con la libertad de expresión, el derecho a manifestarse, el trabajo organizado, la lucha por la jornada de ocho horas y el derecho de todo ser humano a aspirar a una vida próspera e igualitaria”.